
Autor: Patricia Del Pilar Hernández Díaz
Diario: El Chuchoquero (2014), Liceo Claudina Urrutia De Lavin (Cauquenes)
La chuchoca era un alimento muy importante en la ciudad de Cauquenes, pero con el pasar del tiempo fue olvidada y se perdió una hermosa tradición. En la ciudad de Cauquenes antiguamente se les conocía a sus habitantes con el apodo de “chuchoqueros”, ya que era la chuchoca era un alimento común y muy accesible.
La elaboración de este alimento comienza con prender fuego hasta que se consuma en un hoyo hecho en la tierra, que es más angosto en su boca, para que no se escape el calor, luego se retiran las cenizas para introducir una cantidad numerosa de choclos, posteriormente uno de los concurrentes entra al hoyo para acomodarlos y este se tapa, para allí dejarlos durante toda la noche cociéndose. Al otro día muy temprano en la mañana, un grupo de personas se reúnen para realizar la llamada «Minga de la Pela», que consiste en pelar los choclos.
Luego de este trabajo se desgranan los choclos, y así se termina este proceso. Los granos pueden quedar enteros, como también pueden ser pelados o molidos. Esta actividad les permitía presenciar algo muy interesante, ya que reunía a las familias cauqueninas para compartir un momento entretenido. Pero así como hay un lado positivo, también hay un lado negativo, José Pérez Gutiérrez, quien realizaba esta actividad, dijo a El Chuchoquero que esta tradición se ha perdido a través del tiempo y que le encantaría hacer algo al respecto para que se vuelva a realizar como antes y que sea más reconocida por la gente que aún no ha tenido el privilegio de conocerla.
Así como en Cauquenes a sus habitantes se les conocía como los «chuchoqueros»,en Parral sucedía lo mismo, pero obviamente con otro apodo que era «tiuques», ya que los habitantes de Parral muy «inteligentemente», cazaban a estas aves y luego se subían a venderlos al tren que pasaba por ahí, haciéndolos pasar por pollos, y la gente que ignoraba esta situación los compraba sin siquiera pensar que estaban siendo engañados, pero obviamente con el tiempo descubrieron a estos vendedores y los comenzaron a llamar «tiuques». La señora María Campos, testigo de la ventas de estas aves, dijo a El Chuchoquero que cuando se descubrió este engaño las personas no reaccionaron de mala forma y que se lo tomaron con bastante humor. Sinceramente las riquezas de un pueblo son sus tradiciones, ya que estas les permiten gozar de una identidad única.

Tristemente, hoy en día este proceso se ha simplificado en muchos lugares de Chile, incluso en algunos campos del Maule, ahora la chuchoca que se consume es el producto total de la molienda gruesa del maíz tierno, previamente cocido y secado al sol, quedando con una textura semejante a la sémola en color y textura. Tras la cosecha de choclos se proceden a pelar y cocer en grandes recipientes. Los que no se consumen inmediatamente con mantequilla, pasan al secado al sol, generalmente en techos o superficies altas, para evitar la depredación por animales domésticos. Tras un tiempo el maíz queda seco, con una consistencia dura y quebradiza. Pasa entonces a la faena de desgranado que suele ser una actividad de otoño cuando no hay otros trabajos prioritarios. Viene entonces a la fase del molido el cual antiguamente se hacía en molinos de piedra manual, por lo que no quedaba demasiado fino y por lo tanto con una contextura semi sólida en el momento de ser consumido en sopas o principalmente cazuelas de ave o cerdo. Actualmente se muele en modernos molinillos, pero se le da una gradación media para que no quede muy molido.




















