El olvido del patrimonio Industrial de San José de la Mariquina

El olvido del patrimonio Industrial de San José de la Mariquina

Pablo Estrada, Lucas Oyarzun y Bruno Perez

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En tiempos donde el trigo era la base de la alimentación se potenció a la comuna como fuente industrial de la zona sur, en conjunto con la lechería de Mafil y la estación de Mariquina.

Diario La voz de nuestra tierra, Liceo Mater Populi Dei

Ubicado en la calle Godofredo Mera con García Reyes, el molino de san José de la Mariquina se alza recordando el pasado industrial de la zona. Uno de los pocos que se mantiene en pie luchando ante los golpes del tiempo y del olvido. Este molino estaba encargado de recibir los cereales y granos, que, posteriormente serian molidos y transformados en alimentos de diversas familias de la región o vender el producto final, durante cuarenta años.

Este era el sustento de muchos campesinos y familias en tiempos donde el trigo era la base de su alimentación y potenció a la comuna como fuente industrial de la zona sur, en conjunto con la lechería de Mafil y la estación de Mariquina.

El molino de Mariquina hoy se encuentra fuera de servicio y ha cerrado sus puertas a espera de un comprador que decida qué hacer con su infraestructura y terreno, si bien se encuentra en bastantes buenas condiciones manteniendo sus maquinarias y artefactos que alguna vez gozaron de tanta popularidad entre su gente. Su funcionamiento  duró aproximadamente cuarenta años hasta que el antiguo dueño Alberto García, por motivos personales abandonó la ciudad, pasando el inmueble a manos de diversos dueños, quienes no continuaron con su faena.

Si bien los dueños cambiaron constantemente al vender el molino los trabajadores permanecían en sus puestos de trabajo, los cuales eran alrededor de  seis funcionarios, donde cada uno cumplía con funciones diferentes, como son el transportar los sacos, moler los granos, envasar las harinas etc.

Actualmente su cuidador y antiguo  trabajador Benedicto Gallardo, es un testigo vivo del pasado esplendoroso del molino, desempeñándose en él durante 30 años aproximadamente, era el encargado de empaquetar la harina para ser enviada a los dueños del trigo.  Hoy en día se siente apenado y triste, ya que el estado actual del edificio y el olvido por parte de las autoridades hace no ver un futuro positivo para la construcción, siendo un edificio de importancia histórica y patrimonial que debería estar convertido en museo y con libre acceso para visitantes y ciudadanos de San José de la Mariquina, para que no se pierdan años de trabajo, esfuerzo y sentimientos.

Benedicto recorre aún las  estructuras del molino,  que actualmente consta  de  cuatro pisos donde se encuentran las máquinas nacionales e internacionales que ya se han oxidado por el paso del tiempo, cuenta además con grandes bodegas donde almacenaban hasta 7.000 quintales de harina ya procesada. Los precios de estos quintales de harina era bastante bajo a los de hoy en día costando hasta 99 pesos.

Rescate y mantención

El rescate de los patrimonios Industriales o patrimoniales ha sido  considerado pero bastante tarde, por lo que se hace imperante la implementación de un plan  hacia este de forma rápida antes de que este colapse y termine  siendo un recuerdo para la población.

La importancia de mantenerlo como un patrimonio industrial y en excelentes condiciones es de vital importancia ya que sería una ventana al pasado histórico de nuestra identidad. Abriendo espacios de estudio para  historiadores, estudiantes, familias, ya que estos rasgos industriales son una gran ayuda a estudiantes que tienen que hacer exposiciones o algo representativo de nuestra comuna identitaria en sus establecimientos educacionales. Recordando que en la actualidad  con el avance de la tecnología se hace más difícil mantener estos lazos históricos que reúnen o simplemente rescatando experiencias a través de una conversación como la que se tuvo con Benedicto Gallardo.

En la actualidad es de suma importancia rescatar el pasado industrial, patrimonial e histórico de nuestra ciudad, con lo cual  se ayudaría a mantener viva la  historia de tantos antepasados  que transitaban por San José de la Mariquina y pasaban a moler sus sacos de trigo para regresar al hogar con el sustento de su alimentación y vida.

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