La lucha de el fuerte San Luis del Alba de las Cruces, ya no es contra el hombre, es contra el olvido.
Diario La voz de nuestra tierra, Liceo Mater Populi
Ubicado en la ciudad de San José de la Mariquina, el fuerte San Luis del Alba de las Cruces se impone como patrimonio cultural, fundado en 1648, característico por sus construcciones, es uno de los pocos fuertes a nivel nacional que mantiene su infraestructura de madera, al contrario de los demás de la zona que son de piedra y otras manufacturas.
Este fuerte era conocido antiguamente como la Frontera de Mariquina, siendo considerado como “Castillo” en las definiciones de fortificaciones españolas. Este hecho llama bastante la atención ya que el fuerte es pequeño en comparación con los demás de la región, pero archivos históricos mencionan que esto se debe a la importancia estratégica en el valle y por estar a cargo de un capitán procedente de España. Si bien aún existen pocos acuerdos en su nombre, se sabe que su construcción se realizó durante el gobierno del Virrey Luis Henríquez de Guzmán, Conde de Alba de Liste, quien gobernó entre el 24 de febrero de 1655 y el 31 de julio de 1661.
Reconstrucción
Desde su abandono o decadencia en época de la independencia el fuerte cayó en el olvido, quedando casi en su totalidad destruido, hasta que la Universidad Austral de Chile, específicamente el doctor Maurice van de Maele, quien en conjunto con la Ilustre municipalidad de San José de la Mariquina, comenzaron la reconstrucción del fuerte. Es importante recordar que el profesor Maurice Van de Maele fue un docente de la Universidad Austral recordado y reconocido por mantener una lucha constante por recobrar el patrimonio histórico del país.

Sin embargo esta reconstrucción vio paralizada sus funciones por falta de recursos y el fuerte nuevamente volvió a decaer, actualmente se encuentra a cargo de la Universidad Austral de Chile, quienes a través de su dirección de museos son los encargados de velar por su mantención y estudio. Sin embargo al acercarse al fuerte San Luis es evidente su abandono y poco trabajo de mantención que se le ha realizado, siendo que era uno de los planes conocidos por la comunidad para estar realizado antes del bicentenario, lo cual no se cumplió.
Consultados en la municipalidad sobre este tema han informado que esto no se ha podido lograr debido a que los dineros nacionales del patrimonio no llegaron para la reconstrucción del fuerte, como si lo fue en el caso del Fuerte de Niebla (Cercano a Valdivia).
Por insólito que parezca el fuerte incluso estuvo en venta, por encontrarse en manos de particulares, fue alrededor del año 2010, cuando la familia Kunstmann, prefirió venderlo a Bienes Nacionales, para que sean ellos los encargados de su mantenimiento, debido a los altos costos que preveía su reconstrucción.
El fuerte San Luis se mantiene firme al igual que en épocas de guerra, aunque ahora sus batallas son contra el clima y el olvido de una comunidad que poco y nada se acerca a conocer sitios de real valor histórico que se encuentran prontos a sus casas, incluso desde los establecimientos educacionales de la comuna existe poco interés en realizar actividades en ellos, siendo las escuelas básicas las que más lo visitan, como es el caso de las escuelas rurales del sector de Doñinhue.
La comuna seguirá atenta a su reconstrucción y estudio, manteniendo su memoria viva a través de los profesores de historia que se han dedicado a nombrarlo, conocerlo y darlo a conocer a sus estudiantes para impedir que lo que fue escrito en piedra y madera lo borre el olvido.





















