Una alternativa para los años dorados

Una alternativa para los años dorados

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Autora: Scarlet Indo

Diario: Susurros del Cemento, Liceo 1 Javiera Carrera

Éste, como cada martes a las 16:00, Rosario se dirige a su club de la tercera edad para la tradicional reunión. Estas juntas son en la casa de la presidenta del club, todos los martes. Hacen onces y rifas para recaudar fondos por su viaje a fin de año. Esta vez les dieron una once contundente, había una torta, galletas, queques, café y té. Todo esto es para pasar un buen rato, poder conversar y planear su viaje.

Existe felicidad en el ambiente, ya que les faltaba poco para juntar todo el dinero necesario para su viaje. El plan es ir a Valdivia, aunque llegar a un acuerdo no fue fácil porque tenían diferentes opiniones y muy divididas pero al final la decisión fue democrática. Además, esta alternativa era un lugar fácil de viajar y muy turístico.

Para llegar al monto final hicieron una rifa en la cual los premios eran: una licuadora, una entrada al teatro y una canasta familiar, mi abuela logró llevarse la licuadora, estaba muy feliz ya que le encanta cocinar y también enseñarles a sus amigas del club, pero a la larga estas actividades los cansaron así que empezaron a buscar otras alternativas para pasar el rato.

Junto con esto, también realizaban otras actividades como jugar a la lotería, naipes, dominó, ajedrez, karaoke, entre otros otra forma en conjunto de forma más saludable y animada ya que estos juegos eran muy sedentarios para ellos. “A esta edad hay que cuidarse más y el club es una buena opción para realizar estas actividades una vez a la semana”, señala  una de las integrantes del club.

Pensaron en opciones como yoga, baile entretenido, ejercicios bajo el agua y mayor cantidad de actividades recreativas para mantenerse bien físicamente; también en actividades académicas para mantenerse despiertos mentalmente. Asimismo, su relato indicaba que para que estas actividades se realizaran con normalidad, la presidenta del club mandó una carta a la municipalidad para ver la posibilidad de que les dieran por lo menos una mínima atención médica, o que si podían, en su defecto, facilitarles la realización de estas actividades, ya que les costaría llevarlas a cabo por ellas mismas porque sus pensiones son bajas y les sería difícil recaudar todos los fondos que necesitan para la realización “Lamentablemente la municipalidad nos dijo que no y tendremos que ver cómo hacer”.

Esta situación conduce naturalmente a la reflexión sobre este tema: al hablar con ellas se advierte con bastante preocupación que las autoridades no tienen mayor preocupación por todos los adultos mayores del país a pesar de la poca cantidad de dinero que reciben al mes y de que Santiago cada vez es una ciudad más envejecida en cuanto a su población. Sin embargo, en el rato que comparten y desarrollan sus actividades, se vieron muy felices, acompañadas y formando parte de un buen ambiente, olvidándose de sus problemas. Éste es sin duda un espacio que ellas les otorga visibilización y que puede alegrarle el día a un adulto mayor.

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