El aire que respiramos

El aire que respiramos

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El agua y el aire, los dos fluidos esenciales de los cuales depende toda vida, se han convertido en las latas de basura mundial. (Jacques Yves Cousteau).  Precisamente, muchas ciudades de Chile están siendo afectadas por la contaminación del aire, entre ellas Iquique, esto a causa de la actividad humana como los gases emitidos por vehículos a motor o por las fábricas, incendios, hábitos, entre otro.

Esto conlleva a la generación de variados fenómenos y consecuencias a los ecosistemas, consecuencias como la lluvia ácida, el smog fotoquímico, la extinción de especies o el efecto invernadero. Lo que sin duda genera efectos negativos para los seres vivos, principalmente el hombre, que puede desarrollar trastornos cardiovasculares, conjuntivitis, enfermedades bronquiales e incluso cáncer pulmonar.

En la ciudad de Iquique, este reconocimiento de la problemática no está muy presente hoy, no existen muchos espacios para conversar e informarse y mucho menos actuar respecto de cómo se puede evitar que este problema se agudice. Lo que es preocupante, ya que por falta de información exponemos nuestra salud y se continua el deterioro de nuestro planeta.

Por ejemplo,  basta solo con salir a caminar  por algunas calles de Iquique o llegar en la mañana al colegio para sentir lo que algunos llaman jocosamente “el olor de los dólares”, para hacer referencia del intenso olor que emana de las pesqueras y al que tanto  los iquiqueños como todos los que luego de unas semanas de estar aquí dejamos de percibir, no porque se reduzca sino, tristemente porque nos acostúmbranos, nos acostumbramos a  que en   esta industria que genera muchos ingresos a la ciudad  y  no al medio ambiente,  el pago más costoso que se hace es de la calidad de vida de los ciudadanos.

Pero seguimos atentos y dispuestos para ir a trabajar, al colegio, al mall, a la playa como envueltos en una indiferencia que permite a las industrias avanzar usando los recursos de nuestro futuro, porque hoy a cambio de ese futuro nos indemniza con dinero.

Dinero que podría igual ser generado y estimular la economía de nuestra ciudad sin llevarse por delante el futuro de los que hoy crecemos en la conciencia de que este es el único espacio que tenemos y donde podemos decir que estamos en casa, porque ese es nuestro planeta y que emocionante saber que hoy podemos entender las palabras de esta hermosa  reflexión «Sólo después que el último árbol sea cortado, sólo después que el último río haya sido envenenado, sólo después que el último pez haya sido atrapado, sólo entonces nos daremos cuenta que no nos podemos comer el dinero»— Indios Cree.

Hacer nuestras cada una de estas palabras y emprender un nuevo camino, el de la reflexión, un camino de actitud y compromiso con nosotros, con el futuro que construiremos solo si estamos listos para hoy vivir un presente comprometido con este hermoso planeta que podemos disfrutar cuando caminamos descalzos por la playa y allí, a la orilla del mar sientes el aire fresco, el tibio sol y escuchas el murmullo de las olas que con fuerza te recuerdan que estas en Iquique  y que aquí el compromiso por una calidad de vida que refleje en dignidad solo se lograra con la participación activa de toda la comunidad, señalando cuales son los riesgos, las consecuencias y sobre todo emprendiendo acciones concretas para proponer y más aún implementar soluciones, soluciones pertinentes, eficientes, realistas, pero … solo somos adolescentes, tenemos 14 años ¿Qué podríamos hacer?¿quién nos escuchara?, son algunos de los miedos que nos paralizan pero, el futuro nos pertenece, entonces es tiempo hoy de empezar a construirlo, así que manos a la obra.

 

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