Fue maestra y directora del emblemático liceo que hoy lleva su nombre en Temuco entre los años 1920 y 1921, época en que conoció a otro gran poeta, Pablo Neruda. Conocimos el «Rincón Mistraliano», lugar que guarda los secretos y anécdotas de la Premio Nobel de Literatura durante su paso por La Araucanía.
Autor: Miguel Díaz Pérez.
Diario Semillas del Ñielol, Liceo Camilo Henríquez (Temuco)
El Liceo Gabriela Mistral de Temuco nació como escuela de niñas el 5 de abril de 1905, entre sus destacadas maestras y directoras estuvo Lucila Godoy Alcayaga, la famosa poetisa, pedagoga y diplomática chilena, Gabriela Mistral.
Entrevistamos al director del Liceo, Gabriel Luza Toro, quien nos contó algunas historias de Gabriela durante su paso por el establecimiento. Nos mostró también el “Rincón Patrimonio Mistraliano”, un lugar estilo museo donde se pueden encontrar las cosas de Gabriela, como su boina, su libro de clases, su escritorio y su pluma de escribir.
“Gabriela Mistral llegó el año 1920 como directora de nuestro establecimiento, donde además fue profesora de Lenguaje. Ella llegó con la idea de abrir la educación para todos por igual, lo cual la llevó a hablar de la necesidad de educar a La Araucanía en general, a las niñas del campo, a todas las personas sin distinción ninguna, entonces tuvo mucha presión social en contra de su pensamiento. Pero como tenía esa tenacidad de los escritores, de los sabios, esa capacidad de expresar tan bellamente con una prosa muy elaborada y fina su pensamiento, era difícil discutirle, entonces se notaba que la gente no podía más que presentarle su desacuerdo de manera emocional”, narra el director.
Pablo Neruda
Otro hecho importante, es que aquí conoció a un joven poeta y escritor Pablo Neruda, con quien intercambiaba ideas y compartía opiniones sobre sus obras afuera del liceo, siendo “el único lugar del mundo donde se han juntado dos premios Nobel de Literatura”, según comenta Gabriel.
Pero Gabriela no solo fue conocida por su poesía, sino también por escribir crónicas; no mucha gente lo sabe, pero Gabriela ganó el Nobel más por sus crónicas que por su poesía, siendo la primera iberoamericana en recibir este reconocimiento el año 1945. Hay muchas cartas que lo atestiguan, que se guardan incluso en otros países.
Lucila tenía lo que se consideraba un pensamiento avanzado para la época, en ese tiempo solo estudiaban las niñas que económicamente podían, eran muy pocas las familias que se preocupaban de que sus hijas estudiaran y generalmente eran de muy altos recursos.
Fue tanto el desprecio que sufrió Gabriela Mistral en Temuco, que solicitó su traslado a Santiago. Años después se fue al extranjero, curiosamente el presidente de México de ese entonces, la llevó como Ministra de Educación, donde hizo toda una revolución educativa. Después fue embajadora de Chile en otros países.
Cuenta la historia, agrega el profesor Luza, que “Gabriela quedó tan sentida con la gente de Temuco que en uno de sus viajes, cuando pasó por aquí ni siquiera abrió la ventana para mirar, muchos temuquenses la fueron a recibir para verla y felicitarla, pero ni siquiera abrió la ventana. “Ese es un pasaje triste de la historia de los temuquenses con Gabriela, porque ella ya había demostrado lo que tenía que demostrar, que era una mujer talentosa, de corte mundial”.
Legado mistraliano
Carlos Álvarez Gómez, encargado de la biblioteca del Liceo, es también un destacado escritor regional, conocido en el ambiente literario como Segundo Antares. Le preguntamos sobre cuál cree que es el mayor legado de la poetisa a las nuevas generaciones.
“Pienso que la influencia de la obra de Gabriela Mistral trasciende los alcances de la misma, toda vez que su figura representa mucho más que algo literario, impregnándose de todo lo que tuvo cabida en las preocupaciones, cuestionamientos y grandes motivaciones de la artista, de la mujer, de la ciudadana que fue Gabriela Mistral”, dice el escritor que ha editado libros de cuentos y poesías en Chile, México y España.
Asimismo, agrega, “prácticamente a un siglo de sus movimientos, pueden parecernos sumamente valiosos sus esmeros por plantear un legado desde lo que consideró más trascendente: la posibilidad válida de expresión para todos y todas, la lucha, desde su trinchera, por la justicia social, una preocupación por las reivindicaciones sociales, por el rol de la mujer en sociedad, los grandes planteamientos ante el amor y el desgarro de la muerte, la contemplación mística en grandes tramos de su obra profundamente religiosos y una atención maternal hacia la infancia”.
Inspiración
Saber que Gabriela trabajó como maestra en su liceo es algo poderoso, inspirador, dice, “en lo personal, se torna aún más relevante contemplando mi conexión con la actividad literaria; el hecho histórico de su permanencia en este mismo edificio, su paso por las aulas, aunque vaya quedando minuto a minuto cada vez más lejano en la línea del tiempo, ha logrado impregnar el ambiente de su presencia, grabándola en el silencio, en el aire que recorre los pasillos, de un modo inmaterial que prevalece ante los cambios”.
Con esta prosa el escritor explica la influencia de la poetisa. “Aquí estuvo labrando camino una mujer singular, una maestra en amplio sentido, cuyo legado hoy conocemos por relevantes hitos literarios, ante todo, y que en parte de su trayectoria el Liceo que hoy lleva su nombre ocupó un espacio definido, donde, sin duda, dejó también lo mejor de sí”.
“Se puede hacer un viaje hacia el pasado pensando de este modo y percibir los alcances de su trayectoria cuando estaban aún gestándose sus principales iniciativas. Es algo realmente inspirador”, finaliza Segundo Antares.
Abrir el “Rincón Mistraliano” a la comunidad
Inaugurado el año 2005, el “Rincón Patrimonio Mistraliano” es un verdadero museo de Gabriela Mistral, aquí se encuentran cosas como su máquina de escribir, libros de clases escritos de su puño y letra, una biblioteca y otros muebles de oficina que ocupó durante su periodo como directora y docente del ex Liceo de Niñas, entre abril de 1920 y mayo de 1921.
Según explica el director, “tenemos un proyecto en el cual planeamos mostrar al público este maravilloso lugar, para que la gente sepa y conozca más sobre la historia de Gabriela Mistral y el patrimonio que dejó durante su paso por nuestro Liceo”.
Otra obra de gran valor patrimonial que tiene el Liceo, es el mural ubicado en la entrada, que si bien no está ligado directamente con la obra literaria de Gabriela Mistral, muestra una realidad muy “mistraliana”, que refleja el pensamiento de cambio social y legado intelectual de la pedagoga.
“En el mural se ve un profesor mapuche que está enseñando a los niños; era eso lo que quería Gabriela, educación para todos. Se trata del primer profesor mapuche de La Araucanía y se llama el profesor Neculman. El Consejo de Regional de la Cultura y las Artes ya aprobó el proyecto de restauración de esta pieza estilo mosaico hecha de granito en 1957, que una vez terminada quedará como punto turístico de Temuco, junto al Rincón Mistraliano”, cuenta don Gabriel en exclusiva al Diario Semillas del Ñielol.





















