Señor Director:
La contaminación acústica es un tema subestimado y que ha sido desplazado de nuestras prioridades, olvidando las consecuencias de ésta en nuestra salud.
Bocinas, música y obras en construcción, han provocado que la tranquilidad del día a día se pierda, aumentando el estrés y agresividad en las personas.
Es imperioso regular los ruidos, sus horarios y decibeles junto con establecer sanciones ejemplificadoras que eviten este daño “silencioso”.
Katalina Mercado Rencoret

















