Autora: Francisca Espillco
Diario La Voz del Cardenal Caro, Liceo Polivalente Moderno Cardenal Caro (Buin)
Muchas investigaciones relacionadas con la familia y el colegio apuntan a que, efectivamente, si existe una buena sintonía entre colegio y familia se asegura, en gran parte, el éxito futuro de los hijos e hijas. Pero no necesariamente este éxito es referido exclusivamente a lo académico, sino a cómo el niño o joven enfrentará las distintas dificultades que el mundo de hoy tiene preparado para él o ella.
Como experiencia personal sé que para convivir en armonía, toda sociedad necesita de normas, y la familia constituye el primer grupo social, que entrega normas y límites, siendo precisamente éste el primer entorno donde aprende a convivir, a relacionarse con otros. Tengo plena conciencia que el establecimiento de normas y límites, a quien primero afecta es a nosotros mismos, todos queremos que alguien se preocupe de nosotros, que se nos den ciertas orientaciones y consejos. Soy testigo que a muchos de mis pares se les “deja ser”, y se quejan de la falta de preocupación, de la falta de tiempo que le dedican sus padres. Por eso, quiero señalar como el primer factor de protección y el más significativo es la familia, que con sus normas y límites, permite reducir de manera importante la poca probabilidad de aparición de conductas de riesgo, como lo son el alcohol y las drogas.
A diario nos encontramos con situaciones potentes que revelan cómo las personas han ido olvidando las normas y límites básicos de convivencia. No es tan difícil encontrarnos con niños y jóvenes que sin poner ni el más mínimo de cuidado, usan un vocabulario grosero, delante de personas adultas; se anula a quien no se atreve a defenderse; se llega atrasado a los compromisos. Un considerable número de jóvenes no respetan acuerdos de horario asumidos con los padres; se va destruyendo el entorno por puro capricho. Y así lentamente van desapareciendo de nuestro vocabulario palabras fundamentales para el diario convivir como: gracias, me permite, por favor, disculpe, lo siento, etc.
Resulta, fundamental enseñar a los hijos a tomar decisiones, considerando los pro y los contra, resaltando que detrás de cada gesto amable, de cada buena decisión, existe una declaración abierta de lo que cada familia ha puesto en cada uno de nosotros. Existen estudios vinculados a la orientación familiar.
Elsner en su libro: «La familia: una aventura», nos habla de la importancia que tiene la relación de los hijos con los padres, del rol clave que juega esta relación en la determinación de los resultados de la futura vida sana de todo ser humano, en el respeto a las reglas y a las normas, que los distintos espacios le van presentando y exigiendo. El apoyo de la familia se asocia a una mejor salud psicológica de las personas. Al contrario, la baja disponibilidad de apoyo emocional se asocia con la apatía. Quien crece en una familia afectiva, pero, a la vez, firme en lineamientos de conducta, será un ciudadano sano, que crecerá, se desarrollará y logrará su bienestar.

















