El enigmático cementerio ruso ortodoxo de Bajos de Mena en Puente Alto,...

El enigmático cementerio ruso ortodoxo de Bajos de Mena en Puente Alto, único en su tipo en Sudamérica

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La pequeña capilla que alberga las misas del día de Pascua de Resurrección y algunos responsos. Foto: Esteban Torres

Mide media hectárea, tiene un promedio de cuatro sepultaciones al año y su acceso permanece siempre cerrado. Desde su fundación en 1955 han sido enterradas unas 400 personas, es decir la mitad de la capacidad total del recinto.

Diario El Consolidario, Complejo Educacional Consolidada (Puente Alto)

Todo aquel que ha transitado por la avenida Eyzaguirre hacia el sector de Bajos de Mena, más de alguna vez se ha preguntado cómo será ese cementerio que en su fachada dice ser ruso y cuyas puertas metálicas de color verde, ubicadas justo debajo de un número 1955 y la imagen de un Cristo ortodoxo, jamás están abiertas.

El equipo de El Consolidiario fue el primer medio de comunicación impreso en ingresar al recinto. Y es que según afirma Benjamín Sagal, encargado del Cementerio Ruso y su único trabajador, “aquí no entra cualquiera, sólo lo hacen los familiares de los fallecidos, a quienes yo ya conozco”.

El número que está en el ingreso al cementerio y que representa su año de fundación por parte de inmigrantes rusos

Tiene una pequeña capilla, un sendero central de tierra, un poco de pasto en sus alrededores y árboles en ambos costados. El resto son tumbas, todas con la cruz ortodoxa, y como lo indica esa religión, los fallecidos deben ser siempre sepultados, motivo por el que no cuenta con nichos y por el que las pocas ánforas que allí hay también están bajo las lápidas de las tumbas.

Es el único cementerio en su tipo en toda Sudamérica y desde su fundación, hace ya 60 años, ha recibido unos 400 fallecidos, todos originarios de Rusia que arrancaron de su tierra tras el término de la Segunda Guerra Mundial, descendientes directos o chilenos emparentados con ellos. “Aquí no hay más de cuatro funerales al año, todas personas mayores, porque los rusos son muy longevos”, asegura Sagal, quien agrega que en los sepelios participan sólo los familiares más cercanos, lo que los hace muy íntimos.

Patricia Chávez, florista de calle Eyzaguirre, asegura que “los rusos no vienen muy seguido a ver a su gente y que son parcos, no como los chilenos que vienen al Cementerio Católico y que son más conversadores”.

Al igual que otros comerciantes del sector, la vendedora de flores sostiene que quienes visitan el recinto son buenos clientes. “Los rusos, eso sí, compran más y mejores flores, por ejemplo quienes vienen al Cementerio Ruso compran diez lucas en promedio, los que vienen al Cementerio Católico compran dos”, añade.

Personas Ilustres

Una de las tumbas que más llama la atención es la de la familia Romanov, donde hay descendientes directos de la Dinastía Romanov, quien asumió el trono en el siglo XVII y cuyo fin llegó con la Revolución de 1917.

En el recinto puentealtino también puede encontrarse la tumba del primer arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Chilena, Vladyka Leonty, fallecido el 2 de julio de 1971 en Buenos Aires y trasladado días después hasta Santiago para ser enterrado.

Asimismo, destaca una lápida donde se lee el apellido Gagarin y que efectivamente corresponde a un sobrino de Yuri Gagarin, quien en 1961 se convirtió en el primer hombre en viajar al espacio.

Calma

Trabajar en un cementerio para muchos, además de extraño, puede resultar tétrico, pero para Benjamín Sagal, que lleva haciéndolo por 15 años y no piensa retirarse, es una labor que realiza con gusto. “Es algo que yo valoro por la tranquilidad que aquí tengo”, asegura.

Acompañado de dos perros fieles que lo siguen en cada uno de sus recorridos por el recinto, Sagal tiene claro que el Cementerio Ruso de Puente Alto está a media capacidad, pero que tampoco lo verá llegar a tope, pues allí aún pueden haber otras 400 sepultaciones más.

Tradiciones ortodoxas

Varias de las tumbas que hay dentro del camposanto, todas con la cruz ortodoxa en su parte superior. Foto: Esteban Torres
Varias de las tumbas que hay dentro del camposanto, todas con la cruz ortodoxa en su parte superior. Foto: Esteban Torres

Si la gran mayoría de los cementerios nacionales aumenta su número de visitantes el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, en el Cementerio Ruso de Puente Alto ese día pasa inadvertido, porque para los ortodoxos la fecha más significativa para asistir al camposanto es el día de la Pascua de Resurrección, pues ellos creen que todos resucitarán, tal como lo hizo Jesús.

Esa jornada, el mismo sacerdote que oficia los responsos fúnebres cuando hay algún entierro, realiza una misa en la pequeña capilla del recinto para “después pasar por cada una de las tumbas junto a los familiares y rezar por quienes ya han partido”, cuenta Benjamín Sagal.

Asimismo, los visitantes de mayor edad entonan cantos religiosos en ruso, comen pan de pascua y huevos pintados junto a las tumbas de sus seres queridos para posteriormente ponerles velas encima.

En el Cementerio Ruso, como en la mayoría de los camposantos o necrópolis de Chile, también están presentes las clases sociales aunque no de forma tan evidente, lo que se traduce en que dichas tradiciones por ser propias de la religión ortodoxa se mantengan, sin distinguir entre las sepulturas más sencillas y aquellas que por su tamaño o materiales resultan más imponentes.

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