
Las ricas preparaciones en base a cerdo que reunían a la familia en la zona rural se vienen a la ciudad a través de la fiesta costumbrista “Chancho Muerto” con el fin de mantener vivas las tradiciones del campo maulino.
Autora: Paula Ramos
Diario La Voz del Trueno
Liceo Abate Molina (Talca)
La matanza del cerdo viene desde nuestras tradiciones más remotas y es que en la zona rural, en la época de invierno o aquellos meses más fríos ,se realizaba esta actividad familiar con el fin de faenar este animal y así tener sus productos un buen tiempo, según su durabilidad, para la alimentación de la familia. Solía tener un lado festivo, de celebración, pero también un lado económico en que las familias podían aprovechar su carne para diferentes preparaciones.
La matanza del cerdo es un trabajo largo y ajetreado que consiste en cebar al puerco desde que se compra hasta el día de su sacrificio; luego viene la matanza en sí y el curado dependiendo del uso de sus productos que pueden durar de días a años.
La costumbre manda que a aquellos familiares y vecinos que no pudieron asistir y participar de esta fiesta, se les envíe un paquete con comida para que puedan probar cada una de las exquisiteces que se prepararon. Pero ¿Cómo se ve reflejado esto en la actualidad? Si bien las personas que participan de la fiesta costumbrista gozan una amplia gama de preparaciones y sabores de éste, no se presencia la matanza ni el faenamiento del mismo en público, pues las carnes son traídas ya procesadas.
El objetivo es rescatar una de las tradiciones más arraigadas de los campos, evocando el rito familiar
Una forma de revivir esta tradición es a través de la fiesta costumbrista “Chancho Muerto” que se realiza los primeros días de agosto en la plaza de Armas en la ciudad de Talca, la cual ha sido muy exitosa por la concurrencia que tiene, además busca reunir a la familia en torno a las costumbres de nuestros antepasados y pasar un momento agradable y divertido. Es así como la señora Auristela Faúndez, adulto mayor de Luz de Cristo, menciona “Yo vengo todos los años, me gusta, es entretenida y algo bonito para Talca. Aquí uno puede conocer otros sabores en base al chancho y preparaciones de otras culturas con el mismo. Además de que nos enseña otras maneras de cocinar el cerdo con ingredientes poco comunes .Y ahora espero a las amigas para compartir en familia”
Si bien en el campo el cerdo se aprovecha hasta lo último en preparaciones como: chicharrones del cuero, carne y grasa del chancho, sopaipillas hechas con la grasa del mismo animal, prietas, longanizas, paté, arrollado, la cabeza se aliña para obtener queso de cabeza y las patitas también. Lo que predomina en la feria es su carne en general, con las cuales se preparan platos, como por ejemplo: costillar con papas, empanadas de cerdo a la mostaza, entrañas de cerdo con pastas, chancho playero, chancho a la cerveza en aromas de hierbas altiplánicas y puré de garbanzos.
Es así como esta variedad de preparaciones estaba a cargo de chefs nacionales e internacionales que se esmeraron en sus elaboraciones para que el público quedara contento y pudiese degustar otros sabores. La señora Ruti Pakomio, chef de la Isla de Pascua señala «Es la segunda vez que participo en este evento, incluso vine al primer Chancho Muerto. En esta versión preparamos el «Oru Ananá» que significa cerdo a la piña con tubérculos como el Taro, típico de la isla; Camote y paltas. En este plato me inspiro en mi tierra».
Esta actividad nació hace siete años, siendo precursor el Alcalde Juan Castro Prieto, quien luego de recorrer cada puesto y verificar su buen funcionamiento expresa lo siguiente de dicha festividad: «Mi opinión respecto a esta fiesta recae en la gente que hace posible esta actividad, la que trabajó, la que lo organizó, los chefs que participaron, de modo que le agradezco a ellos y al público el apoyo por hacer de esta fiesta la más importante del invierno del país».
Este espacio da pie para que también se reúnan comerciantes, agricultores y artesanos ofreciendo otro tipo de productos y exhibiciones como por ejemplo “El Mercadito del Maule» donde se puede encontrar stands con frutas y verduras, plantas de interior y exterior. Otros puestos cuentan con exposiciones de quesos, chocolates, vinos, mermeladas, pasteles y arte en madera, cuero, crin y telares.




















