Autora: Javiera Vidal
Diario El Ciudadano Informado, Liceo Gabriela Mistral (San Antonio)
Los adictos al vídeo juego, pueden pasar largas horas en sus computadores sin importarles el tiempo, si se alimentaron o asearon. No es mi caso, pero si el de mi hermano. Este vicio puede llevarles a estados de incomodidad, fatiga, irresponsabilidad en sus estudios,falta de respeto hacia sus padres y/o mayores, cuadros de ansiedad y/o depresivos.
Este es un tipo de adicción que se puede desarrollar de forma solitaria o grupal, como es el caso de mi hermano y sus compañeros de curso, quienes al sonar la campana del recreo corren, junto a celulares, tablets y computadores, hacia la biblioteca donde realizan su jornada de «tarreo».
Los adolescentes son el grupo más vulnerable a la adicción a estos vídeo juegos, cuyas consecuencias pueden ser nefastas en todo sentido para sus vidas. Si no se les pone control desde un inicio, el riesgo puede ser que caigan en el círculo vicioso de la dependencia a los juegos y desarrollar la ludopatía. El acceso liberado a internet y la gran variedad que existen de éstos en la red , permiten que accedamos sin límites de edad a ellos haciendo que con esto aumenten los casos de niños y niñas menores de doce años que se aficionan a estos juegos, que después les cuesta abandonar.
Otro problema que pueden acarrear son las competencias online, las que muchas veces tienden a exasperar el estado mental de los adolescentes o niños, lo he visto en mi hermano, quien en su afán de ganar a su adversario, no para hasta haberlo «asesinado». Por norma general, el juego no es malo al igual que no lo es sentir ganas de jugar. Es una forma de divertirnos y de evadir nuestra vida real. Podemos mantener un apego a ellos siempre que sepamos controlar nuestros límites y seamos conscientes de las repercusiones que pueden tener.

















