Autora: Paula Nachla Quezada Avilés
Diario Desmercuriosos. Colegio Santa Cruz de Rio Bueno
Si tomamos conciencia y pensamos sobre por qué mueren los adolescentes en Chile, descubriremos que con más frecuencia se está constatando que éstos están teniendo conductas autodestructivas que terminan muchas veces con la fatal decisión de suicidarse.
Estos acontecimiento ocurren cada día en nuestro país, y nosotros no tomamos conciencia cuando un joven empieza a cuestionarse su valiosa vida.
El mundo en que vivimos, cada vez más competitivo y exitista, hace que los jóvenes se vean socialmente presionados y enfrentados a mayores exigencias, y en muchos casos, éstos no cuentan con las herramientas necesarias para asumir las distintas situaciones con las que conviven a diario. Pareciera que no se educa para aceptar la frustración o tolerar el fracaso, y si a esto, le agregamos que muchos se sienten solos, con poco o nulo apoyo familiar; estamos frente a un escenario totalmente desolador.
Chile ostenta un vergonzoso segundo lugar en el mundo con las más altas tasas de suicidio después de Corea del Sur y si estas cifras las llevamos a nivel regional, nuestra Región de los Ríos es la segunda del país donde hay más suicidios; siendo Río Bueno la comuna con mayor número de casos acreditado por el “DEIS” (Departamento de Estadísticas e Información de Salud) del Gobierno de Chile.
Esto sin duda, nos lleva a plantearnos al menos dos preguntas básicas ¿Por qué los jóvenes están perdiendo las ganas de vivir? Y ¿Qué podemos hacer para evitar que nuestros jóvenes sureños sigan atentando contra sus vidas?
Las respuestas a estas preguntas no son tan simples, considerando que el suicidio es multicausal, sin embargo, el mayor riesgo se concentra en el sector de aquellos jóvenes que tienen una historia familiar de suicidio o una enfermedad previa de salud mental como la depresión, por lo que debemos estar atentos a nuestro entorno cercano. A veces los adolescentes piden ayuda indirecta y directamente a través del chat, de su whatssapp, facebook, instagram, ya que la soledad, sus penas y en algunos casos, su angustia existencial, quedan de manifiesto en sus estados en las redes sociales.
En nuestra hermosa ciudad, el alcohol, las drogas y el sexo, se han trasformado en las vías de escape más comunes para “sanar”, “curar” o “borrar” heridas, problemas, frustraciones y fracasos de los jóvenes. Podríamos pensar que la tranquilidad sureña, su gente sencilla y de risa generosa inhiben conductas suicidas, pero las cifras nos condenan y nos llevan a la cruda realidad.
Los medios de comunicación social, nos transportan a las grandes urbes, donde se observa una vida juvenil superficial, de luces y éxitos, realitys, de saltos a la fama, disfrutando de la “vida loca” y que quizás nuestros jóvenes sureños quieran tener. Hoy debemos hacer un llamado desde nuestra íntima naturaleza juvenil para salir de estas estadísticas negras: ¡Joven tú eres importante en nuestra comunidad, valoremos la vida, busquemos oportunidades y caminemos juntos mirando de frente el mañana!


















