Isidora Vergara Osorio
La Séptima
Colegio San Francisco Javier de Huechuraba
En el último tiempo, a lo largo de todo el país, hemos presenciado distintos actos de delincuencia (portonazos, robos, hurtos, lanzazos, secuestros express, el cuento del tío, turbazos, alunizaje, clonación de tarjetas, entre otros), que han conllevado a que la sociedad experimente la sensación del terror. Según la RAE, terrorismo significa «sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror». ¿No es acaso esto lo que provocan los antisociales al cometer el delito? ¿No hemos perdido nuestra libertad cercando nuestros hogares por terror a que seamos víctimas de la delincuencia?
Tenemos claro que el terrorismo es motivado por fines políticos, a diferencia de la delincuencia donde el antisocial busca apropiarse de lo ajeno, vulnerando la seguridad de la comunidad, pero ¿no es terror lo que sentimos cuando nos ataca un delincuente?
Hace diez años, Fontova norte era un lugar seguro, pocas casas contaban con rejas o cercados eléctricos, los guardias eran amables y podías caminar por el bandejón central sin problemas a altas horas de la noche. No me vi familiarizada con los robos, hasta que a una amiga le robaron pertenencias desde su casa. Debido a esto decidieron cercar eléctricamente el hogar. A la fecha, mi amiga ha sufrido cuatro robos más, burlando el sistema de protección que ellos tienen, incluso cuando ellos están dentro. Mi amiga y su familia se sienten indefensos, aterrorizados por un sistema que no les garantiza seguridad.
Según la página de Avanza Chile, la comuna de Huechuraba tiene un indicador de seguridad que marca la existencia de 3.892 casos de delitos de mayor connotación social por cada 100.000 habitantes, considerando que la comuna de Huechuraba tiene un total de 95.912 durante el año 2014. Para el año 2015 la misma Fundación estimó una variación de solo el 5,3%.
Después de ver estos números, no solo existe la sensación de terror por la delincuencia, sino que también los números garantizan el sentir general de la población.
Con certeza, podemos hablar que estamos frente a una delincuencia organizada, que no solo pretende quitarnos lo que con tanto esfuerzo hemos logrado, manteniéndonos en casas enrejadas, electrificadas, con guardias y cámaras vigilándonos todo el día. El delincuente actual se colude con otros, planifica, articula para cometer un crimen y se instaura como un profesional de la delincuencia, tal como un terrorista que planifica su acto de terror.
Debido al cambio de los últimos años, los vecinos se han manifestado mediante movimientos ciudadanos como Salvemos Huechuraba, en donde buscan como meta concreta la instalación de un cuartel de carabineros que permita la seguridad a nuestro sector de la comuna.
La mayoría de los actuales habitantes de mi sector y la zona que rodea mi colegio llegaron a vivir acá por la tranquilidad que este lugar les brindaba.
En conclusión, la delincuencia es terrorismo porque provoca en la comunidad de Huechuraba esta sensación tan incómoda, que es la inseguridad y el miedo constante.


















