Autoras: Viviana Luna Lamas
Diario Le Voci del Campanile. (La Serena). Colegio Elena Bettini
El siglo actual es producto de un pasado indígena, que posee una riqueza cultural y estética de las que aún quedan algunos vestigios; no obstante pasado el tiempo y a medida que las civilizaciones avanzaban, estos pueblos han ido quedando casi en el completo y rotundo olvido llegando a extinguirse.
Entre los pueblos que sufrieron la extinción se encuentran los Diaguitas. Éstos habitaron en la región de los valles transversales, entre los ríos Copiapó y Choapa, fueron un pueblo agricultor con una sociedad dual, que se vio influenciada en su última etapa por la sociedad incaica.
Los Diaguitas se dividían en dos mitades, la de arriba hacia la cordillera, y la de abajo hacia el mar. Esta división estaba regida por un jefe, los que a su vez, eran considerados simbólicamente “hermanos”.
Los estudios arqueológicos han definido tres momentos de su desarrollo: Diaguitas I: del 1.000 a 1.300 D.C (Animas IV y transición) Diaguitas II: 1.300 al 1.470 D.C (Diaguitas Clásico) y Diaguita III: del 1.470 al 1.536 D.C (Diaguitas Inca).
De los Diaguitas han quedado vestigios arqueológicos, como sepulturas, vestuarios, vasijas, restos humanos que producto de la fuerza de la naturaleza se han perdido y no se podrán recuperar, y principalmente una vasta muestra de cerámicas de singular belleza y estructura, que se caracterizan por el uso recurrente de los colores rojos, negros y blancos.
No se sabe con exactitud cómo aconteció su desaparición, aunque existen hipótesis respecto al tema, pero sin duda dejaron un gran vacío en los pueblos del Valle del Elqui. Pero la extinción de este pueblo fue completa, lo cual trascendió hasta su lengua que fue el kakán, solo se pueden rescatar los nombres y apellidos, además de los lugares que fueron nombrados con esta lengua de permanencia indígena.
Las hipótesis sobre la desaparición de la cultura Diaguita son diversas, entre éstas se encuentra la postura que sostienen los estudiosos de la academia, entre los que figuran: Gastón Castillo, Fernando Téllez, Fernando Graña, Patricio Cerda, Gerardo Ruiz y Herman Carvajal Lazo, quienes afirman que: en síntesis se piensa que los diaguitas históricos «desaparecieron» (ya en forma definitiva a mediados del siglo XVIII). Las zonas geográficas de los Valles Transversales han sido pobladas desde antaño por distintos pueblos, muchos de ellos coexistentes con los primitivos diaguitas: molles, ánimas, quechuas, mapuches, huarpes, camanchacas, agreguémosle el aporte africano de esclavos negros y la fuerte mixtificación con el mestizo español. Cualquiera fuesen las relaciones existentes entre los pueblos en contacto -sea de manera violenta o pacífica- a través de los siglos (desde el IX hasta el XVIII)- y debido a los procesos de aculturación e interculturación, la etnia diaguita se fue mezclando (proceso de mestizaje), hasta quedar completamente absorbida por la sociedad chilena.
Desde el año 2006, año de promulgación de la Ley N° 20.117 que reconoce a los diaguitas como la novena etnia originaria de Chile se ha venido realizando un proceso de reetnificación en que muchos habitantes regionales se han identificado como auténticos diaguitas y reclaman derechos de inclusión social, territorial y educacional. En la mayoría de ellos subsiste la convicción de que son descendientes directos de los diaguitas históricos y que conservan intactos sus genes y componente sanguíneo.
Al respecto, Lucía Iturra, profesora de historia y geografía, aclara el proceso de desaparición: “Claramente este proceso de la cultura Diaguita fue un proceso rápido, se perdió la cultura en sí de esta sociedad junto a los mandatos que en esta había. Si ustedes me preguntan, fue un proceso malo, se perdió parte del legado principal. Ésta cultura se ve desganada vitalmente por la irrupción de los españoles. Los diaguitas emigraban por el peligro inminente de tomarlos como esclavos, y ver con sus propios ojos cómo sus familias morían a manos de éstos extranjeros que les arrebataron todo por lo cual vivían».
«Por valoración personal del proceso me da una impotencia todo lo acontecido» agrega la docente. «Vivimos en una sociedad con mucha riqueza cultural, pero no tenemos conocimientos totales de cómo fueron las cosas, el exterminio de la población diaguita fue brutal, y lamentablemente Chile niega sus propias raíces. Nosotros somos mestizos pero nos creemos mucho más europeos que indígenas, y dejar atrás todo nuestro pasado es algo inaceptable, muy pocas personas se han atrevido a hacer investigaciones sobre este tema, no hay individuos que quieran invertir por ver lo que verdaderamente pasó con esta cultura y me parece inaceptable el poco interés frente a este tema que es tan importante para desarrollar una generación empoderada en sus raíces”.
Esta civilización que se asentó en la región de Coquimbo fue y sigue siendo un segmento importante para el desarrollo de ésta identidad cultural, ya que ellos fundaron las bases de toda la sociedad que se muestra hoy en día, sin las habilidades ni las destrezas que tuvo este pueblo, actividades que parecen tan sencillas como la alfarería, minería y sastrería, que ellos desarrollaron de una manera tan simple y con recursos naturales son hoy modificaciones de todo lo que ellos hicieron, los objetos que se utilizan en el diario vivir son copias modificadas de lo que sus brillantes mentes fueron capaces de crear en condiciones poco óptimas.
De los Diaguitas solo quedan migajas, restos de lo que en un pasado prometedor y abundante están casi por ser simples recuerdos, todo lo que queda se encuentra en museos. Sin embargo, esto no es suficiente para lograr entender en mayor profundidad lo que fue esta cultura y por qué quedaron en el pasado.
Hay algunas posturas que declaran que uno de los motivos de la desaparición de esta cultura obedecería a la repercusión del hecho histórico de la llegada de los españoles, lo cual habría desencadenado el desgano vital en los indígenas, al ver como todo lo que con esfuerzo habían construido desaparecía bajo el mandato de los españoles. Así como también sucedió con otros pueblos originarios, esta poderosa cultura terminó de una manera brutal e inentendible.
Entrevistados como la profesora Fernanda Castro del colegio Elena Bettini, quien cursa un magíster interdisciplinario en estudios latinoamericanos, se refiere a la responsabilidad colectiva que conlleva la mantención de un pasado indígena “Considero que la extinción de la cultura diaguita acontece de manera natural como cualquier pueblo originario, no obstante existe una responsabilidad colectiva de nosotros como región de preservar esas riquezas culturales y custodiar por su mantención, además de practicar conscientemente y responsablemente la transformación de ésta a las siguientes generaciones”.
Para los arqueólogos y personas que se han sumergido en el misterio de esta curiosa sociedad se ha vuelto una total aflicción, no poder entender cómo fueron las cosas en realidad, su esplendor y el ocaso tras años de edicto en tierras que les pertenecían.





















