Las redes sociales deben ser controladas por los padres

Las redes sociales deben ser controladas por los padres

Compartir

Las redes sociales han surgido y cautivado a los jóvenes, dando un vuelco a la forma de hacer negocios, informarse, comunicarse y hasta educarse dentro de la sociedad del siglo XXI.

Según un estudio de Big Data de Movistar, aplicado durante el primer semestre de 2016 y publicado en la página de Radio Biobío, que analizó una muestra de 4 millones de usuarios de celulares, las 5 redes sociales más usadas en Chile son: Facebook (88%), YouTube con un 85%. Algo más abajo WhatsApp (83%), Google (82%) y Gmail (75%).

Estas redes prestan gran utilidad. Son muchos los jóvenes que tienen una cuenta en alguna de ellas, pues facilitan contactar a un amigo, bajar un video de estudio, tomar un curso on line, leer el diario o buscar pokemones.

Sin embargo, pueden ser una instancia peligrosa. Si el usuario no es cuidadoso al configurar la privacidad de su cuenta está expuesto a estafas de delincuentes que simulan ser un banco y exigen sus claves para robarles el dinero. O iniciar relaciones sentimentales nocivas con personas que vulneran sus emociones, como se ha revelado en algunos programas televisivos. Y, peor aún, son plataformas en que el Cyberbullying y el Grooming acechan a los adolescentes.

También estas redes sociales generan un contrasentido, ya que los jóvenes en vez de socializar mirándose a la cara, prefieren la comunicación virtual y se mandan mensajes aunque estén a solo metros de distancia; se preocupan más del mundo social existente en el celular o la tablet que de compartir sus problemas en familia, donde podrían ser contenidos y apoyados.

Incluso, descuidan sus estudios por el excesivo tiempo dedicado a la vida virtual. El estudio de Movistar reveló que los habitantes de la Región del Biobío son quienes más horas pasan conectados a los celulares, llegando a las 5:46 en promedio, y los que menos horas lo hacen son los de la Región Metropolitana que promedian 4:27 minutos.

El tema requiere la atención de los adultos. Es necesario extremar los cuidados para usarlas, puesto que deben contribuir a potenciar las habilidades comunicativas, y para eso deben ser seguras, estar libres de los peligros que vulneran la integridad de los jóvenes. Por esto se espera que los padres tomen conciencia y conozcan estas redes para que puedan controlar lo que hacen sus hijos en ellas, evitando que se transformen en víctimas de alguna situación.

Esta supervisión no es difícil, pues a los adultos no les son tan desconocidas, dado que se han estado acostumbrando a ellas para no quedar “fuera de moda”. Eso ya es un gran avance. Y, claro, procurando no caer en los extremos y pretender que los amigos de sus hijos también sean sus amigos de Facebook o twitear con ellos.

Sería ideal que las autoridades de estas redes pudieran crear una aplicación para que los padres, que argumentan que no tienen el control de sus hijos porque trabajan, puedan recuperar su rol de cuidador responsable y conocer cuántas horas pasan los jóvenes en las redes sociales, evaluando si esta cantidad no es perjudicial, bloqueando a amigos sospechosos y cualquier otra medida que proteja a los jóvenes.

Como las redes sociales llegaron para quedarse, los padres deben procurar que sean “amigas permanentes”, sin convertirse en “redes” que atrapen al usuario como pez en el agua al acercarse a ellas.

No hay comentarios