
Autor: Alfonso Miranda Celedón
Diario La Nueva Aurora de Chile, Liceo Camilo Henríquez (Temuco)
Ser voluntario es algo muy importante, ya que se ayuda a la comunidad de manera desinteresada. No se trata de un pasatiempo ni un entretenimiento, hay que realmente tener vocación, lo cual se debe tener en cuenta al iniciar este camino.
Llegan las vacaciones y empezamos a arreglar nuestros bolsos con todo lo necesario para emprender el viaje a los trabajos de invierno y de verano de la Fundación “TechoChile” (Ex “Un Techo para Chile”), una oportunidad para viajar a lugares en que realmente se necesita ayuda, ya sea para edificar una vivienda definitiva a una familia o ayudar a construir en alguno de los muchos campamentos de Chile, porque, aunque no lo crean, las cifras de pobreza en nuestro país son altísimas: más de 38.000 familias viven hoy en 660 campamentos.
Pero también ser voluntario tiene complicaciones: largos viajes, levantarse temprano, muchas horas de trabajo y el clima que a veces no acompaña, con grandes lluvias en invierno y calor sofocante en verano. Pero no hay algo más gratificante en el mundo que ver la cara de felicidad de una persona al terminarle su casa, saber que tendrán una mejor calidad de vida, que cuando empiecen las lluvias no deben preocuparse de que se les moje todo, que tendrán un lugar seguro donde estar y poder dormir tranquilos.
Además se refuerzan grandes valores como el trabajo en equipo, la buena comunicación y aprender a convivir con la diversidad, ya que aquí no existen clases sociales, razas o religiones.
Somos un gran equipo, que pese a todo está unido para poder erradicar los campamentos en nuestro país, trabajando codo a codo por el bien, intentando día a día hacer un Chile mejor, porque: «Techo es más que un techo».

















