Matías Espinoza Soto
Diario La Gazzetta Della Scuola
Scuola Italiana Alcide de Gasperi, La Serena
Mi padre nos comentaba el domingo recién pasado que en “sus tiempos” (años 80) exhibían un comercial de un analgésico “Zolben”, que mostraba a una pareja bajo el eslogan “nunca pierdas un buen momento” (por un dolor de cabeza) cosa que fue interpretada por un sector etario de la población como que aquel analgésico era una invitación a “disfrutar el momento” de tal forma muchos adolescentes pensaron que “Zolben” era una pastilla anticonceptiva. La reflexión no solo es necesaria y urgente, sino que claramente la sexualidad es un tema que hoy en día hay que poner en la palestra, es algo que ya no se puede pasar por alto “como antes”. Fue la excusa ideal para hablar como familia de sexualidad, son esos momentos después de almorzar en los que sin motivo especifico, y como parte de un ritual casi intuitivo, nació el dialogo, mis hermanas, y padres intercambiaban posturas, opiniones y argumentos, acuerdos y desacuerdos, el cual hizo que el último domingo fuese bastante más larga la famosa sobremesa.
Como usted debe saber, recientemente fue publicado y a la vez aprobado por el gobierno regional de Santiago un peculiar libro para educar sexualmente a los niños y a los padres “100 preguntas sobre sexualidad adolescente”. La Alcaldesa de Santiago Carolina Tohá, defiende el libro diciendo que los mismos estudiantes realizaron las atrevidas preguntas, y es un argumento totalmente válido si lo miramos desde aquel punto de vista. El hecho es que en Chile se viven realidades extremadamente distintas incluso dentro de un mismo núcleo urbano, somos un país de contrastes, entonces es importante instruir a toda la población, conversemos sin ponernos rojos… pero con altura de mira y respeto.
Debatir en esencia es tener miradas distintas sobre un tema, personalmente, siento que en muchos momentos el libro es sumamente directo, se extraña algún tipo de filtro y cae con una facilidad innecesaria en la vulgaridad. Por lo mismo la pregunta es ¿Por qué no se puede conversar sin perder de vista los valores? Bueno, en este libro claramente toda la parte valórica pasó a un segundo plano. Necesitamos hablar, sin duda, pero podemos hacerlo desde la óptica de personas con valores, y pienso que en un tema tan importante en la vida como la sexualidad, cada uno tiene que aprender de la manera menos deformada posible, es acá donde los padres cobran un rol fundamental, ellos son los encargados de ser los primeros educadores, su función debe estar mediatizada por el cariño, en síntesis, su trabajo es ser los primeros formadores. Creo que este texto fue una “desafortunada” forma de abordar el tema.
La formación sexual es fundamental, pero considero deformador e incluso hasta de mal gusto, leer por ejemplo en un manual de sexualidad que se describa al semen como “regenerador y revitalizante de la piel” incluso indicando que puede usarse como “mascarilla o crema facial” hablemos de sexualidad, pero hagámoslo bien sin vulgarizar un tema tan propio del ser humano.


















