Señor Director:
Cada año se entrega a cada alumno la Tarjeta Nacional Estudiantil, con el fin de identificarlos como estudiantes y tener una rebaja en el transporte público, sin embargo, en Ovalle, mi ciudad, esta no cumple su función, ya que no se exige debidamente como en otros lugares, por ejemplo en la capital, pues se cobra el precio escolar solo al fijarse en la vestimenta estudiantil. En este sentido sería útil que se exija para darle un uso real y constante, con el fin que desde la enseñanza básica nos acostumbremos que forma parte de nuestra identidad estudiantil.
Una posible solución sería que el transporte público se modernice y se use así como la tarjeta bip en Santiago (como medio de pago), además que su uso se pueda masificar para obtener descuentos en diferentes actividades académicas, por ejemplo ingreso a museos, parques o actividades de recreación.
Eduardo Cortes Ibáñez

















