Ley de Inclusión: ¿Educación “gratuita y de calidad”?

Ley de Inclusión: ¿Educación “gratuita y de calidad”?

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Autora: Catalina Andrea Barrenechea Marín.

Liceo Camilo Henríquez, Diario Semillas del Ñielol (Temuco).

El 29 de mayo del año 2015, la presidenta Michelle Bachelet promulgó la Ley de Inclusión Escolar o Ley 20.845, una medida que afecta a la educación chilena y a la sociedad en general, en especial a las comunidades educativas compuestas por estudiantes, apoderados, profesores, directivos y sostenedores de establecimientos particulares subvencionados y otros ahora ex particulares subvencionados, como el nuestro.

Según el Ministerio de Educación (Mineduc), esta ley busca garantizar la educación como un derecho, otorgando la libertad de elección a las familias para escoger el proyecto educativo al cual quieren que pertenezcan sus hijos, sin estar condicionados a la capacidad de pago, rendimiento académico y procesos arbitrarios en la admisión de los estudiantes.

Estoy a favor de la medida en el sentido que -como dice su nombre- promueve la inclusión de todos los jóvenes, asegurando una educación de calidad sin importar su nivel socioeconómico.

Sin embargo, el fin del proceso de selección es algo que va contra los principios de cómo fueron creados muchos colegios del país, incluido el nuestro, que hoy tiene un lugar de excelencia a nivel nacional, gracias a este modelo.

Desde pequeña soñaba poder cursar mis estudios en un buen establecimiento, el liceo que siempre tuve en mente fue un particular subvencionado y contaba con el proceso de selección para la admisión de sus alumnos.

Me preparé para la prueba de ingreso, porque quería demostrar que podía y así fue, quede en el “A”, el primer curso de la selección a nivel académico.

No me parece correcto eliminar algo que ha funcionado de buena manera durante muchos años.

Otro tema que abarca la Ley de Inclusión es llegar a la educación 100% gratuita ¿cuándo llegará el día que sea totalmente gratuita? “Comienza a reducir de forma gradual”, así se expresa el Mineduc.

Entonces solo nos queda esperar…, terminaremos nuestros estudios y seguiremos esperando.

La gratuidad también me hace pensar ¿si a las personas les dan algo, aún se esfuerzan por conseguirlo? Yo pienso que no.

Cuando la educación sea gratuita también se quejarán de ella, nunca estaremos conformes como seres humanos, siempre se quejarán de algo más.

Las personas que verdaderamente quieren estudiar perseveran para conseguirlo, si les falta dinero lo consiguen, trabajan, se costean su propia educación y cuando terminen, se sentirán satisfechos por ello, porque ellos mismos construyeron su futuro.

A sus 35 años de vida, el Liceo Camilo Henríquez ya pasó a manos de una corporación sin fines de lucro, lo cual ha generado gran impacto en esta comunidad educativa de 3 mil alumnos, probablemente la más grande del sur, pero principalmente por desinformación.

Conversando con varios compañeros, las opiniones son divididas, aunque la mayoría coincide en preguntarse ¿pasará lo mismo con la educación gratuita? En mi opinión no.

La gratuidad es un dilema, de eso no cabe duda, pero ¿es verdaderamente la solución para una educación “gratuita y de calidad” para todos y todas?.

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