En sus comienzos fue un sencillo pueblo rural al norponiente de Santiago con un sistema de trabajo principalmente agrícola y en las últimas décadas ha mostrado un gran crecimiento industrial, económico y en el número de sus habitantes.
Autor: Ángel Catalán
Diario El diamante escondido, Colegio Juan Luis Undurraga
Hace pocos días se anunció públicamente la construcción de un teleférico que unirá Providencia con Huechuraba, convirtiendo la zona norte en un lugar de fácil acceso. Un sector en el que se ubica Quilicura, una comuna que nace en 1901 con una población que no superaba los mil habitantes y donde sus casas eran parcelas de madera. Con el paso de los años y décadas se convirtieron en poblaciones y formaron las industrias, pasando a ser un centro económico.
El nombre de la comuna viene del mapudungun «kila»= tres y «kura»= piedra, por lo que «Tres Piedras» es el nombre que los primeros habitantes dieron a este valle, en referencia a los tres cerros que son visibles y que limitan con la comuna de Renca.
Estos terrenos en conjunto con Lampa formaban la extensa Chacra de Quilicura, que en parte era un terreno con una gran laguna de aguas lluvias, extinta ya hace muchos siglos. Su historia tiene una data similar a la fundación de Santiago del nuevo extremo.
Quilicura en sus comienzos fue un sencillo pueblo rural al norponiente de Santiago con un sistema de trabajo principalmente agrícola. Su asentamiento se originó alrededor de la vía férrea y las actividades que esta generaba, encantando así a nuevos habitantes.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, Quilicura empezó a experimentar un acelerado crecimiento, gracias al esfuerzo de estos nuevos pobladores. Así lo recuerdan algunos de los habitantes con más años en la comuna.
«Mis papás se casaron y no tenían nada. Y un tío se había ganado un subsidio y se lo entregaron a mi familia. Este subsidio se otorgaba a familias, y estas debían elegir entre varias comunas», explicó Constanza Abarca, residente de Quilicura.
Por su parte, Francisca Huiriqueo, contó al diario El diamante escondido que «Cuando era pequeña, hace unos 10 o 12 años, todo era pura tierra. Incluso el terreno en que está construida esta población (Parinacota) era un espacio en que se realizaban carreras de perros galgos, y era sorprendente ver cómo levantaban el polvo».
La imagen de infancia es una de los temas más recurrentes en los habitantes que rodean los 30 años, y llegaron muy pequeños al sector.
Francisca y Constanza también recordaron durante la conversación algunos espacios que hoy ya no existen como casonas, sitios baldíos, viñas y almacenes típicos de los quilicuranos: «La quinta de recreo estaba en Matta con Arturo Pratt, donde hoy se encuentra la bencinera Shell y un condominio. Era muy hermosa. Y La casona estaba justo donde hoy se ubica el Homecenter, y atrás había una viña gigante donde íbamos a jugar», agregaron.
Para ellas, la destrucción de La casona, ha significado una de las pérdidas más grandes para Quilicura, porque era un lugar con mucha historia. Un patrimonio cultural material e inmaterial.
El doble de población en la última década
«Hoy es impactante ver la cantidad de gente que transita, las industrias, la contaminación, sin nombrar el hacinamiento, la pobreza y el aislamiento», señaló Constanza Abarca.
Cuando se analizan números, múltiples cambios han afectado al gran Santiago y sus alrededores durante los últimos veinte años.
Según indicadores demográficos MINVU, al 2015 en la comuna de Quilicura residían 209.417 personas, casi el doble de la población del 2002. Lo que significa que en 13 años Quilicura tuvo un notorio aumento de población convirtiéndose en un lugar llamativo para nuevos pobladores.
Sin embargo el crecimiento también significó hacinamiento. Quilicura cuenta con un índice de 21% de hacinamiento al año 2013 (encuesta CASEN) por sobre el promedio nacional.
El profesor de sociología Carlos A. de Mattos explica en su artículo Santiago de Chile de cara a la globalización ¿Otra ciudad?, que «el fuerte crecimiento de las zonas perimetrales de la capital se debe a la construcción de autopistas, al crecimiento económico importante y a la disminución de los índices de pobreza».
Sin embargo pese al crecimiento industrial y económico que presenta la comuna, aún existen servicios que para sus habitantes solo están disponibles fuera de ella.
Para un quilicurano, nacer significa que debe acudir a algún hospital de otra comuna, pues esta no cuenta con ningún centro hospitalario. Por lo que esto trae un sinfín de dificultades, llegando incluso en casos de urgencia a tener que llamar a carabineros para asistir un parto.
Una nueva cara
«Antes a la gente uno le decía que vivía en Quilicura y te miraban raro. Tenías que tomar un Metrobus en Cal y canto, el A41, era celeste y te dejaba solo en la avenida Matta o en la plaza», relató Francisca sobre lo que significaba vivir en la comuna y trasladarse en ella, hace algunos años atrás.
Hoy en día, si bien las autopistas han acercado Quilicura a la metrópolis, aún el traslado se dificulta por la cantidad de población que ha llegado.
Juan Carrasco, alcalde de Quilicura, recalcó sobre su Plan de Desarrollo Comunal 2015-2020, que «Hoy la mirada viene cargada de futuro. Trae una inversión pública jamás vista en nuestra historia y enormes aportes privados en proyectos de interés público» y hace mención a la llegada del metro con tres nuevas estaciones que conectarán a los habitantes con el centro.
La extensión del metro, el anuncio del teleférico y otras medidas ayudarán definitivamente a dar una nueva cara para una ciudad que crece día a día.





















