La prueba que limita nuestras capacidades

La prueba que limita nuestras capacidades

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Autora: Gabriela Arto
Diario El Trueno, Colegio Adventista de Talca

Mientras la mayor parte de las personas marcan en sus calendarios sus anheladas vacaciones, muchos jóvenes se preparan para soportar la gran presión que genera la evaluación a la cual serán sometidos. Me refiero a la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Noches sin dormir y angustia son algunos de los síntomas que padecen aquellos que serán expuestos a este instrumento de evaluación nacional.

Aunque hay muchos que la avalan, un número importante de personas han salido a manifestar su descontento con respecto al método y finalidad de esta prueba.

Los argumentos a favor son su relevancia para llevar un control en el acceso a carreras y ser un indicador de los niveles alcanzados por los diferentes estudiantes y establecimientos del país. Por otro lado, en contra de este pensamiento existe la idea de que la PSU, debido a su forma y objetivo, lo que finalmente logra es limitar las capacidades de los estudiantes y subir sus niveles de estrés gracias a la gran presión que significa.

Pongamos un ejemplo, soy alumna de promedio sobre 6,5, me he preparado durante meses. Llega el día de la evaluación y despierto con dolor de estómago. Es tan fuerte que no me deja concentrar. Respondo las preguntas, pero sé que no pude dar mi mejor esfuerzo. Los resultados llegan y mi puntaje es bajo, solo porque ese día no pude rendir al 100% ¿Qué clase de sistema arruina así nuestros sueños?

Nos presionan hasta el punto de estresarnos y al final nuestro esfuerzo no trae ninguna recompensa.

Deseo que la PSU sea más equitativa y que no limite nuestras capacidades, que no nos clasifique ni discrimine por un par de respuestas erróneas y que no existan desigualdades para nadie. La educación es un derecho y no un privilegio.

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