Todos somos extranjeros: multiculturalidad y ley de migración en Chile

Todos somos extranjeros: multiculturalidad y ley de migración en Chile

Compartir

En la comunidad educativa del colegio Juan Luis Undurraga de Quilicura, se comparte el día a día con un gran número de inmigrantes tanto alumnos como docentes. 102 alumnos son extranjeros, lo que equivale a un 6,3% de nuestra matrícula. Por esta razón que decidimos hablar sobre multiculturalidad y migración.

En los últimos debates televisados, camino a las presidenciales 2018, se mencionó desde todos los sectores políticos una posible actualización a la ley de migración. Entre las  propuestas se plantea cerrar las fronteras a extranjeros con antecedentes delictivos, mejorar sus condiciones de vida, y/o dejar los prejuicios de lado dejando entrar libremente a cualquiera que quiera establecerse en nuestro país.

¿Cómo encontrar un equilibrio? ¿Cómo afectaría una ley migratoria que filtre y a la vez otorgue dignidad en la comunidad?

Es difícil buscar un punto medio frente a esta problemática, pero más importante debe ser no dañar ni atentar contra ese preciado derecho humano: la libertad.

Para empezar, el estado debiese supervisar con mayor fuerza el flujo de extranjeros que ingresa, y verificar si estos tienen condenas pendientes tanto en sus países de origen u otros. En este caso, la entrada debiese estar bloqueada para ellos. Esta medida tranquilizaría a los ciudadanos chilenos, disminuyendo los posibles prejuicios frente a quienes entran a Chile.

Por otro lado tener una calidad de vida digna es esencial para poder vivir tranquilo y aportar  al país.

Al contrario, vivir en malas condiciones enfrentando el hacinamiento, o un difícil acceso a la educación atenta la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales. Realidad que enfrentan cerca de 89.542 inmigrantes, según el centro de Estudios de Techo, entre las comunas de Santiago, Renca y Quilicura.

Respecto a los obstáculos educativos, la ley exige a los colegios aceptar a todos los niños y niñas independientemente de su condición migratoria. Sin embargo, para quienes se encuentren en la ilegalidad, no hay acceso a una subvención o beneficios escolares. Casos como el de compañeros que aún poseen RUT 100 millones.

Si no hubiese sido por la reciente visa especial promulgada por el gobierno en julio, algunos de los estudiaantes no podrían siquiera rendir la PSU este año.

Imaginar que estos compañeros o profesores extranjeros desaparezcan de nuestras clases por falta de acceso u otras dificultades perderíamos una gran oportunidad de enriquecimiento que nos convierte en una comunidad multicultural.

Gracias a que este colegio alberga un 6,3% de diversas nacionalidades, hemos conocido y aprendido costumbres y tradiciones que nos ayudan a expandir nuestros conocimientos e ideas sobre la propia identidad.

De hecho, al investigar un poco sobre el origen genético, gran sorpresa es saber que el 53% de nuestros genes son europeos, 45% amerindios y 2% a 3% africano. Por lo que hay una gran influencia extranjera en los antepasados.

Es posible decir entonces que siendo chilenos también somos inmigrantes. Tomando esto en cuenta, todos debiésemos tener las mismas oportunidades para poder ingresar a cualquier país sin ser juzgados, y sobretodo tenemos la gran misión de acoger y respetar a quienes vienen en busca de una mejor vida.

No hay comentarios