Señor Director:
La publicidad es una forma de promocionar ideas u objetos mediante estereotipos, entre los que se encuentran ideas muy arraigadas en la sociedad como: “el rosa es para las mujeres y el azul para los hombres” o “dinero significa poder”, pero ¿de dónde se nos ocurren esas cosas?
Los estereotipos manipulan al consumidor dándole esas ideas, ideas que pueden ofender a otra persona o incluso llevarla a tomar acciones radicales y autodestructivas al percatarse de que no encaja con esas imágenes ideales y hermosas. Prácticamente nos enseñan cómo pensar, qué creer y qué no, qué usar y qué no, que debemos ser esbeltos para ser felices, pues “ser gordo es malo” y no se puede aceptar.
Los estereotipos generan bullying: “las rubias son tontas”, “los que son buenos en el colegio son malos para el deporte”, etc. Creo que no debería haber estereotipos que perjudiquen a otras personas. Los medios de comunicación y la publicidad deberían encontrar otras formas de promocionar el producto mostrando a personas reales, nada de actores, ni maquillajes, ni pelucas, ni nada de eso, tienen que hacerlo más natural, y como es en la vida real.
Raffaella Tortorolo

















