Crisis de identidad de los jóvenes

Crisis de identidad de los jóvenes

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Como comunidad escolar y desde la mirada de los estudiantes, se considera que los establecimientos escolares están pasando por una fuerte crisis de identidad, situación que les está ocurriendo a muchos establecimientos de la ciudad y extrapolando información, es posible darse cuenta de que no es una problemática ajena a muchos otros centros educativos, en especial del área municipal.

Sin embargo, buscando causas para posibles soluciones en el corto, mediano y largo plazo, es probable enfrentarse con un difícil muro, el cual es la permanente crisis de identidad que afecta a los jóvenes, pues como ya lo dijo el gran psicólogo suizo Jean Piaget “el carácter fundamental de la adolescencia es la inserción del individuo en la sociedad de los adultos”, incluso la etimología ayuda a dilucidar el problema, ya que la propia palabra adolecer, no es más que una referencia al sufrir, carecer, doler.

Pero si a lo anterior se le suma la sobrestimulación que provocan los medios de comunicación masivos en el siglo XXI, que se transforman en verdaderos abanicos de posibilidades (tanto positivas como negativas) para esta búsqueda implacable de un nicho, es fácil darse cuenta del contante peligro al que se enfrentan los jóvenes.

Es por esto que es urgente que los adultos asuman su rol y orienten a los adolescentes en este difícil camino, pero ante esta situación, se hace viva la afirmación de Castells, en la que alude que la adolescencia es “una edad dilatada e indefinida con una incorporación laboral, una escolarización y una especialización demasiado tardías”, ya que en la actualidad, situaciones que definían el paso de joven a adulto, se han adelantado tanto socialmente que no significan gran cosa.

Hace un par de décadas atrás, tener relaciones sexuales, trabajar, tener hijos, vivir solo, entre tantas otras acciones, eran hitos que marcaban etapas en la vida. Sin embargo, por diversas razones o dinámicas familiares, estos hitos se han trastocado en relación a la época en la vida en que se realizan y es así en donde es posible encontrarse con adolescentes que aún no ingresan a la educación media pero ya tienen su primer hijo o estudiantes con altos índices de vulnerabilidad social que han tenido que salir a trabajar, pero esto no ha significado que ha pasado definitivamente a una etapa adulta de su vida.

Gidenns, comparte la idea, agregando que “la etapa de adolescencia ha perdido su característica definitoria de transitoriedad y ha tomado el rumbo de una juventud social prolongada, postergándose su progreso hacia la condición de adulto”

Y es entonces cuando, bajo el conocimiento de esta situación natural en la adolescencia, es importante que no se culpe al entorno de las situaciones que van ocurriendo debido a la propia personalidad individual, en gran parte responsabilidad de los padres, que probablemente, si se habla de esta época, también esté viviendo su propia crisis de identidad.

Ya que en la actualidad no se puede definir a la adolescencia como un segmento específico de edad, sino que más bien, como señala Urra, sería un “período de vitalidad, efervescencia, ilusión, tristeza y hasta desesperación donde la ropa que se lleva, las modas y los efímeros mitos cobran un valor inusitados”. Es así entonces, que desde esta tribuna, se hace un llamado a los adultos y especialmente a los padres a que ejerzan su rol con responsabilidad.

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