La tecnología: ¿amiga o enemiga?

La tecnología: ¿amiga o enemiga?

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Autor: Ignacio Flores

Diario Letras con verdad, Colegio Sol del valle

Caminando por las calles de Lampa observo los potreros que hay en esta zona, miro a los caballos, las vacas, diversos animales presentes, también  me encuentro con vecinos cosechando verduras para sus locales hasta que de repente giro la cabeza para cruzar la calle y en el paralelo me encuentro con un grupo de cinco niños jugando celular, todos pegados en frente de una pantalla y sentados en la cuneta, ninguno se miraba ni se hablaba, no había comunicación, pareciera que cada uno tenía su propio mundo en el que solo habitaban ellos y un celular, situación que me parecía muy triste e incluso extraña considerando que teniendo a sus amigos al lado no compartieran ni estuvieran aprovechando el espacio, los animales y energías para realizar actividades que solo la imaginación de su edad les puede otorgar y además realizar pequeñas actividades los hace crecer como personas, conocer su entorno, compartir con sus amigos y sociabilizar, cualidad muy importante a medida que van creciendo.

Viendo esta situación es que surge la pregunta, es la tecnología ¿amiga o enemiga?

Claramente la tecnología nos es de gran ayuda, sin importar la distancia, nos permite comunicarnos de una manera impensada hace algunas décadas, ha traído innumerables beneficios al área de salud y la ciencia, nos facilita el estar informados e investigar sobre diversos temas. Estos son solo algunos ejemplos de la gran ayuda que nos ha aportado la tecnología y nos hace incluso considerarla como una “amiga”.

Pero, por otro lado, llega un momento en que nuestra “amiga” se puede transformar en nuestra mayor enemiga cuando nos hace sentir que tenemos que estar disponibles y conectados a toda hora del día, quitándonos el tiempo de ocio, que tan necesario es, o privándonos de otras actividades edificantes como es la compañía de otras personas u otras actividades que nos hacen crecer como personas.

Volviendo al caso de los cinco niños, surge otra pregunta, si algún niño sufre algún problema o tiene alguna inquietud, ¿Quién lo sabrá? ¿A quién acudirá en ayuda? Hay consejos que muchas veces son personales y dependen  de cada persona, contextos o hechos que la tecnología no sabe y muchas veces no puede resolver, pero tampoco podrán saber sus pares o los que lo rodean si el niño no se comunica. Por eso es que debemos volver a la comunicación real, pero ¿Cómo se puede lograr esto? Lo principal es que los padres o tutores del niño incentiven a la comunicación en su propio hogar, si ellos no lo hacen, ¿Por qué el resto habría de hacerlo?

Lampa es una comuna en la que cada día se logra percibir el aumento de dependencia a algún aparato electrónico, la invitación a todos los vecinos y público es que levantemos un poco la cabeza, nos despeguemos un poco de los celulares y hagamos una red social con quienes nos rodean, no una red virtual, sino que conociéndonos con quienes nos rodean día a día.

La tecnología no es mala, todo depende del uso que le demos y la cantidad de tiempo que le dedicamos.

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