Chillán en busca de la identidad perdida

Chillán en busca de la identidad perdida

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Hace pocos días se celebró en Chillán la primera fiesta de la longaniza. El evento, que buscó realzar la importancia e impacto de este producto en la localidad, se realizó entre el 4 y el 6 de agosto con más de 170 expositores y alrededor de 50.000 visitantes, según declaró el alcalde Zarzar al diario Crónica Chillán. Además se regaló un “choripán” gracias a los aproximadamente 400 kilos del embutido cocinados en una gran parrilla.

El año pasado la comuna logró batir un récord Guinnes al elaborar la longaniza más larga del mundo. Fueron 552 metros que superaron a los 505 de la versión española, dados los 650 kilos de cerdo además de tocino que nueve empresas productoras de cecinas de Chillán, junto con la comunidad, elaboraron para ganar el desafío.

Actualmente Chillán es una ciudad reconocida nacionalmente por la producción de longanizas. Y es que al parecer la producción del famoso embutido es el distintivo de la identidad cultural de la comuna, entendiéndose ésta como el sentimiento de orgullo de pertenecer de algún lugar en específico, que se construye por historias, fiestas, gastronomía, ídolos, entre otros; despertando el nacionalismo de un individuo hacia su sociedad o comunidad.  Sin embargo, ¿es el único?

Hoy en día, tanto los habitantes de Chillán como los turistas han desarrollado y transmitido una mentalidad delimitada por el producto antes mencionado olvidando al otro Chillán,  ciudad natal de héroes y artistas de fama nacional e internacional.

En una consulta realizada a diferentes habitantes de la comuna, la mayoría declaró al Diario La voz de la actualidad, que “Chillán es conocida por sus longanizas”, a la vez que indicó conocer sólo dos personajes importantes: Claudio Arrau y Bernardo O’Higgins.

La comuna ha perdido su identidad cultural. Ha olvidado a un listado de personajes relevantes en la historia del país y en las diferentes manifestaciones artísticas tales como la poesía o la música. Si no se generan  los espacios e instancias para la difusión de la herencia que muchos artistas dejaron, será cada vez  más común que los chillanejos se sientan menos identificados con una ciudad de gran valor artístico e histórico. No se trata de atacar o criticar a los productores de fiambrería, sino de hacer un llamado de atención a los organismos locales encargados de promover la interacción cultural, la que debiera ser de forma más masiva, no sólo limitándose a determinadas y escasas fechas como los natalicios.

Chillán es la cuna de  la patria y ciudad natal de chilenos destacados, como Isabel Riquelme, Violeta Parra, Nicanor Parra, Víctor Jara, Marta Brunet, Marta Colvin entre otros. Tanto para los originarios de esta ciudad como para quienes se han radicado y hecho sus vidas ahí, identificarse con algún símbolo forma parte del sentido de pertenencia a un lugar. No obstante, pareciera que los habitantes de Chillán y Chillán viejo estuviesen condenados a ser reconocidos y/o valorados por un producto más que por su legado histórico, artístico y cultural.

El camino a la renovación de una identidad cultural puede ser bastante largo, porque requiere de un cambio de mentalidad que promueva la historia, el arte y la literatura, pero significará una transformación que posiblemente le dé un sello distintivo a la ya nueva proclamada Región de Ñuble.

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