Manos y naturaleza: educación fuera de la escuela

Manos y naturaleza: educación fuera de la escuela

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En las casas club, ubicadas en Peñalolén, se realizan talleres de teatro, pintura, globo terráqueo, cocina, carpintería, reciclaje, huerto orgánico.

Autores: Guillermo Abarca, Brandon Ortiz, Samuel Narbona, Giuliana Yañez y Daniela Sevilla,

Diario Secretos de la quebrada, Colegio San Fernando.

Manos y naturaleza invita a niños de escasos recursos a pasar una tarde entretenida y de aprendizaje, después de la escuela; entregando, como efecto secundario, una solución para padres trabajadores.

Actualmente los panoramas después del colegio para los niños y jóvenes, con padres trabajadores, no son muy variados. Ver televisión, jugar en el computador, o jugar en la plaza, si es que se es afortunado de tener una cerca de casa, son las actividades predilectas del escolar. Sin embargo, esto no es así para los niños que participan de las casas club Manos y Naturaleza, fundación gratuita, que trabaja todo el año con pequeños de escasos recursos después de la escuela, de lunes a viernes, solo con el fin de enseñarles a ser autónomos, alegres y conscientes con el entorno en que viven.

Origen de la fundación

En los años ochenta Mónica Kooppmann, recién llegada de Alemania, tomó su guitarra y en medio de una cancha comenzó atraer la atención de los niños. Esto con una sola intención, sacarlos de su mundo habitual e invitarlos a compartir todos juntos una nueva experiencia en comunidad. El primer centro Manos y naturaleza se crea el mismo año gracias a la ayuda de privados y vecinos de Peñalolén. Posteriormente, en el año 2002 se levanta la segunda casa club, primero con una media agua, y después, gracias al programa “La misión” de TVN, se recibió la donación de la casa que actualmente está ubicada en el pasaje Los matriceros de la misma comuna, la cual recibe a más de 50 niños.

Además, la fundación cuenta con una casa Familia, donde participan los apoderados en el desarrollo de emprendimientos. En el año 2010 abrió un espacio llamado Mundo vivo, donde los niños aprenden jugando en contacto con la naturaleza, sello personal de la fundación.

Aprendiendo fuera de la escuela

Durante la visita a la casa club de Los Matriceros, se puede decir que Manos y naturaleza es más que un club de niños, pues este lugar se ha transformado en el segundo hogar de sus participantes. Al ingresar a la casa se puede percibir el calor de hogar, que abriga y resguarda después de un día de lluvia. En sus paredes se encuentran las fotografías de los niños que dan vida al club. Junto con sus dibujos, están plasmados los compromisos de cada participante, y como música de fondo risas de niños que van llegando de la escuela.

María Cecilia Ortega, directora de la casa club de Los Matriceros, nos comenta “la casa club es como su segunda casa, aquí les ayudamos con sus tareas escolares, en ocasiones con materiales, pero principalmente, los apoyamos para que sean autónomos (…) nos aseguramos que tomen sus propias decisiones considerando a su entorno”.

Ahora bien, Manos y naturaleza no solo se destaca por su acompañamiento a los niños, sino también por enseñarles distintas disciplinas, que habitualmente no se trabajan en los colegios, como: teatro, pintura, globo terráqueo, cocina, carpintería, reciclaje, huerto orgánico, entre otros talleres. La autonomía se potencia al momento de decidir el taller que quieren tomar. De esta manera, cada niño se hace responsable de su propio aprendizaje.

Otro elemento singular de esta casa club, es su sentido de comunidad, todos son una gran familia, pues cada integrante sabe que deben compartir sus juguetes o la comida que traen de sus casas. Además, este sentido de comunidad también se ve reflejado en la ayuda que se brindan unos a otros, pues cada uno se hace responsable del cuidado de la casa, mediante el cuidado del orden y de un pequeño huerto orgánico. Todo esto con el propósito de potenciar valores como: alegría, solidaridad, generosidad, respeto, trabajo, perseverancia, fortaleza, compromiso y finalmente confianza en sí mismos.

¿Que niños pueden participar? Los padres deben tener un límite de sueldo, “Para poder ingresar a otros grupos, les exigen un sueldo mínimo, en cambio aquí tenemos un sueldo máximo para que los padres puedan inscribir a sus hijos”, expresó la directora.

Solución para familias trabajadoras

La mayoría de las familias chilenas sigue un patrón común, padres trabajadores que llegan tarde a sus casas. Por esta razón, Manos y naturaleza, se constituye como una solución real para la ausencia de estos. Pues si bien, esta fundación se centra en los niños, también ayuda a los padres que cada vez tienen menos tiempo, porque deben trabajar para mantener a sus familias, lo cual es importante pues muchas de las apoderadas son madres solteras. Una de las apoderadas de la casa club, Marta Rubilar, nos dice: “era justo lo que necesitaba como madre, porque yo trabajo hasta tarde, y este es un lugar donde mi hijo está seguro, tranquilo, donde hay personas responsables que lo cuidan”.

La misma apoderada nos cuenta los cambios que ha podido observar en su hijo: “los percibí desde el primer día, sobre todo en el trato con las personas, siempre preocupado de las palabras mágicas, por favor y gracias, y también de ayudar a quien lo necesita”. Estos cambios son fundamentales, sobre todo en niños que, en algunas ocasiones, se encuentran expuestos a los peligro del la calle. De esta manera, las familias pueden estar más tranquilas pues la fundación les ayuda con la dura tarea de ser padres, sobre todo a aquellos que no tienen la ayuda familiar, ni el poder económico suficiente para llevar una vida mejor.

Talleres en profundidad
María Cecilia Ortega entrega detalles de los talleres que realizan en Manos y naturaleza: (…) «Yo hago taller de cocina, reciclaje, y globo terráqueo, donde vemos cultura del mundo: pueblos originarios, etc. Hay un tío que hace taller de comic, foto clic en manejo digital de imágenes, y maquillaje. La otra tía hace taller de costura, carpintería, teatro y circo. A la vez intentamos cada semestre ir incluyendo nuevos talleres, nosotros nos vamos capacitando, para que los chiquillos tengan ese acercamiento al mundo, que no tienen en el colegio, porque ellos ofrecen una cantidad de talleres limitada, esta es nuestra idea».

Los niños pasan por todos los talleres, pero deben elegir. Antes tenían talleres solo grupales y todos los niños hacían carpintería, circo, hasta que en un momento pensaron que algunos niños no les gustan ciertas cosas. Entonces decidieron que cada tío en su sala ofrece diferentes talleres, y cuando cada niño llega a esa sala elige que taller quiere hacer. Donde se hace un rincón de reciclaje, de globo terráqueo, y de cocina. En el fondo los niños en los talleres se pueden mover a su gusto.

 

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