La Ruta de las Animitas da cuenta de la peligrosidad del camino

La Ruta de las Animitas da cuenta de la peligrosidad del camino

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Hay tramos de la Ruta 160 en Concepción en que cada paradero posee a lo menos una gruta que da cuenta de que una persona ha muerto inesperadamente.

Autor(a): Bastián Alonso López Parra

Mirada Penquista, Escuela Particular San José (San Pedro de la Paz)

La Ruta 160 que va desde Concepción hasta Lebu a diario es transitada por miles de vehículos  y frecuentemente ocurren accidentes y algunos con consecuencias fatales.

Por eso no es raro  ver al costado de ella las animitas, pequeñas construcciones  que tienen su origen en las tradiciones indígenas y españolas. Indican el lugar donde murió inesperadamente una persona debido a un accidente rumbo a su trabajo o cuando volvían a su casa.

Sus familiares pretenden que sean un santuario que permita el descanso del alma que ha dejado de vivir de forma abrupta. Las adornan con cruces, flores, e incluso fotografías.

La ruta 160, que conduce al sur de la Provincia de Concepción,  es un lugar peligroso. Hay tramos donde cada 1 kilómetro se ve una animita. La ruta de las animitas impresiona pues da cuenta de que la muerte acecha a quienes se trasladan por el lugar.

Religiosidad Popular

Lo sorprendente de ellas es que no solo los familiares las cuidan, sino que la religiosidad popular permite que sean visitadas por otras personas, cuya fe los mueve a pedirle favores e incluso aseguran que algunas son milagrosas.

Les  hacen mandas y llevan flores,  velas y otras ofrendas para cumplir con ellas. Cuando sienten que han sido escuchados colocan placas de agradecimiento. Piensan  que las almas de las personas fallecidas permanecen en la tierra y que a cambio de rezos por el descanso de sus almas ayudan a los vivos con algunos favores.

Mirta Gabriela Ortiz Paredes, habitante de Lomas Coloradas, contó a Mirada Penquista que conoció a Loreto, una joven cuya animita está camino al Arauco Premium Outlet de San Pedro de la Paz. Tuvo un accidente junto a su amiga Carla, quien falleció horas más tarde en el Hospital Regional. A Loreto su familia la recuerda con flores, globos y una foto.

Ana Ester Mercado Díaz, cuando Mirada penquista le consultó su opinión, manifestó que: “Las animitas han muerto en circunstancias dramáticas, les han ocurrido cosas fuertes. Por eso la gente los recuerda.  Creo que recuerdan un hecho trágico. Si algún familiar tuviera un accidente trágico no haría una animita por ser una forma triste de recordarlo. Preferiría recordarla  cómo era. Y lo más probable es que tenga recuerdos  alegres  y divertidos que sean agradables.

El respeto hacia ellas trasciende el ámbito familiar. En 2013 cuando se remodelaba la ruta que une Concepción, Cabrero y Cholguán se reubicó a las animitas que se emplazaban a la orilla del camino para poder efectuar los trabajos.

La creencia popular plantea que las animitas no se pueden destruir. Las constructoras que no las han cuidado y las han destruido, luego de un tiempo han quebrado.

En la Región del Biobío la más venerada es la de Petronila Neira. Está en el Cementerio General de Concepción y perteneció a una joven que en 1910 fue asesinada por su conviviente y un cómplice. Su cuerpo fue arrojado a la Laguna Redonda en Lorenzo Arenas.

Tiempo después el cuerpo salió a flote y unas lavanderas descubrieron el cadáver. Este hecho impactó a la comunidad, que le tomó un cariño especial llegando a la devoción que hoy la considera una santa popular.

 

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