Campamentos entre nosotros: El caso de la Aurora de Chile

Campamentos entre nosotros: El caso de la Aurora de Chile

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La idea de erradicar las viviendas del sector para edificar una ciudad visualmente más amable va en desmedro de la rica memoria social de este asentamiento popular y su vinculación con la historia e identidad de Concepción.

Autor: Diego Ignacio Mella Jara

Diario La Concepción del Presente. Colegio Santa Luisa (Concepción)

A principios del siglo XX Concepción se transformó en un importante núcleo de desarrollo industrial para el país, la apertura de grandes empresas como la Fábrica de paños, La central termoeléctrica, El Molino y La Estación incentivaron un proceso de inmigración que afectó a la ciudad en términos demográficos y habitacionales. En este contexto se situó a orillas del Río Biobío una nueva población penquista: la Aurora de Chile.

Los primeros pobladores fueron campesinos que llegaron a la ciudad para trabajar en las fábricas aledañas, sin encontrar otro lugar donde asentarse, iniciaron ellos mismos trabajos de construcción en el sector, quienes rellenaron el suelo y, según consignan las Bases del Plan Urbano de la población, ampliaron el terreno a partir de escombros y basura.

Terremotos, autoconstrucción y autogestión

El terremoto del año 1939 tuvo como consecuencia un alza en las viviendas que se asentaron en el sector, esto porque los habitantes utilizaron los escombros que dejó la catástrofe para continuar con el relleno del suelo y ampliar el terreno. Lo mismo ocurrió cuando la ciudad de vio afectada por el terremoto de 1960: nuevas familias utilizaron los escombros como base para construir sus viviendas.

Los habitantes de la Aurora han construido con los recursos que han tenido a su alcance sus viviendas considerando siempre la continuidad del Río Biobío, sus  vicisitudes y cómo cambia el terreno en invierno según las crecidas del río, construyendo casas tipo palafito y adaptándose a las grandes ventiscas e inundaciones, por lo tanto, para ellos el lugar que habitan no es sólo un pedazo de tierra.

La vida en la Aurora de Chile se ha caracterizado por ser comunitaria y esta característica es la más representativa de su identidad. La fundación de variados espacios sociales, como el Club deportivo Huracán o la Escuela Santa Catalina han fortalecido la relación entre sus habitantes, transformándose en ejemplo para otras poblaciones.

Un terreno en eterna disputa

El terreno en el que se ubica la Aurora ha generado desde los inicios de su historia conflictos entre sus pobladores y el estado chileno debido a la posición estratégica en la que se encuentra ubicada la población. Desde el año 1960 la creación de diversos planes reguladores han planeado conectar la ciudad al río y buscado una solución al problema de la radicalización de los habitantes aurorinos.

Entre los proyectos que se han llevado a cabo se destaca el  Programa de Recuperación urbana de la Ribera Norte del Biobío, que tenía como objetivo reinventar los espacios aledaños al río, trabajar en una costanera y dar solución al problema habitacional de la población.

El programa, en una primera instancia, fue visto con buenos ojos por los habitantes del sector, quienes a través de un comité social, participaron activamente del proyecto.   En el año 1999 se comenzó a trabajar en la construcción de departamentos y casas de calidad para los habitantes, sin embargo, las viviendas entregadas presentaban problemas de espacio que no dejaron felices a los pobladores, quienes consideraron que la planificación urbana iba en su desmedro. En consecuencia, la gente dejó sus departamentos y volvió a tomarse los terrenos que originalmente les pertenecieron a sus abuelos y padres.

Esto ha causado el enojo por parte de aurerinos, “La Aurora` no es una toma” asevera Priscilla Hernández “esta es nuestra tierra, nuestra vida”. Y como ella hay muchos pobladores que demuestran su inconformidad con las obras y se manifiestan para demostrarlo, principalmente guiados por su junta vecinal, por ejemplo, en agosto de 2012 las autoridades realizaron una reunión con Heriberto Montecinos, quien encabezaba el comité de vivienda de aquel entonces. Ambas partes al final de la reunión salieron conjuntamente afirmando que habían llegado a un acuerdo. La junta vecinal negó públicamente este acuerdo e instigó para que no se cumpliese, la protesta molestó al gobierno, que aceptó que estos actos eran signos de sublevación e incumplimiento del correcto procedimiento.

Se concretó otra reunión pero esta vez sin Montecinos, un gran número de pobladores y pobladoras le dieron un rotundo no a la propuesta SERVIU-MOP, más tarde se organizaría una masiva consulta vecinal ratificando este rechazo.

Desalojos y actualidad

En octubre del presente se hará entrega de 206 inmuebles que otorgaran solución a los problemas habitacionales de la Población Aurora de Chile y permitirá reanudar con las obras del Puente Bicentenario que debieron ser paralizadas ya que las familias no querían abandonar el sector.

Para lograr este cometido fue necesario el desalojo de algunas familias del olvidado “Campamento La Pera” un asentamiento que existe desde 1997 y albergo a más de 100 familias, este desalojo fue con el fin de despejar el terreno donde se situaría la radicación de los aurerinos. La administración de la ciudad no puede tener como prioridad el desarrollo urbano por sobre la calidad de vida de sus ciudadanos, los desalojos y expropiaciones han sido consideradas en extremo violentas por los pobladores.

 El Puente Chacabuco

Luego del terremoto del año 2010 se hizo necesario pensar en una solución de conectividad entre la comuna de Concepción y San Pedro de la paz, el terremoto había dejado en pésimas condiciones los dos puentes que estaban en funcionamiento Llacolen y Juan Pablo Segundo, por lo que nació el proyecto de construir un puente Bicentenario. Su construcción comenzó sin realizarse los estudios pertinentes y posicionando la Población Aurora de Chile como un obstáculo para el crecimiento urbano de la ciudad.

El gobierno inició el proceso de licitación  y fijo el plazo de entrega de las obras para el año 2013, aun sabiendo que las relaciones con los Pobladores aurerinos eran tensas y no cederían los terrenos. La señora Erna Mardones, vecina del sector, indica que los aurorinos estarían dispuestos a ceder sus terrenos siempre y cuando les entregaran casas-no departamentos- y en un lugar céntrico.

Es por esto que la junta vecinal de la población aurora de chile cree que la posición del gobierno respecto a la entrega de las tierras ha sido abusiva y buscando el conflicto, algo que agobia a ambos bandos pero principalmente al Gran Concepción.

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