Autor: David Enero
Diario La Barca, Navegando en las noticias del siglo XXI
Últimamente he estado probando la famosa red social “Instagram”, en la cual todos mis amigos y gente que admiro publica imágenes, videos e “Historias”, así como he comenzado a ocupar de manera intensiva “Netflix”, una aplicación infinita con horas y horas de series, películas y documentales.
Analizando la situación, me he dado cuenta de que he destinado mucho tiempo valioso en estas plataformas, perdiendo la posibilidad de haber pasado más tiempo leyendo, estudiando, compartiendo con mi familia o simplemente descansando.
¿Cómo es que las redes sociales y aplicaciones se van apoderando de nuestra libertad? Creemos que somos libres de ocupar la tecnología, pero no nos damos cuenta que es la tecnología la que nos ocupa a nosotros: nos ocupa porque va aprendiendo de nosotros -se llama inteligencia artificial-, nos ocupa porque nos ofrece publicidad para comprarle a sus auspiciadores, nos ocupa porque obtiene nuestros datos -ubicación, gustos musicales, correo electrónico, entre otros- para vendérselos a otros. Sin embargo, creo que sí nos damos cuenta de que nos ocupa, pero nos da lo mismo.
Las nuevas redes sociales y aplicaciones que se han lanzado al mercado -Instagram, Netflix, Facebook, Snapchat- nos dan más satisfacciones al momento y de forma masiva que las que habíamos logrado sentir con otros elementos de entretención como los videojuegos y el computador. A todos nos gusta cuando subimos una foto y se llena de “me gusta” y comentarios, la sensación es única y pareciera que somos “famosos” por un segundo. Es algo que sabemos es falso, pero que preferimos no entender.
Ahora bien, no quiero hacer pensar a quien me lea que la tecnología es lo peor que se ha inventado, pues no comparto esa idea. Creo que las nuevas plataformas de entretención, como Instagram y Netflix, son espacios fabulosos para compartir nuestra vida con las personas que conocemos y para aprovechar nuestro tiempo libre para divertirnos, e incluso, seguir aprendiendo con películas y documentales.
Estas nuevas tecnologías también nos sirven para mejorar en el colegio, porque nos facilitan el estudio, podemos juntarnos online con nuestros compañeros y también nos salvan cuando se nos olvida estudiar y hay que hacer resúmenes, esquemas o completar guías. ¡En esos momentos la tecnología es nuestra salvación!
Sin embargo, y creo que esto es lo más importante que quiero transmitir, lo que más nos falta para sacarles el máximo provecho a las nuevas tecnologías que nos van llegando a nuestras manos es educación. En los colegios deberían enseñarnos a aprovechar nuestro tiempo libre, porque cuando lo tenemos terminando viendo por largas horas videos en Youtube, revisando perfiles en Facebook o viendo series que no conversamos con nadie después de terminarlas.
¿Por qué no podríamos tener una asignatura o una unidad en orientación llamada “uso del tiempo libre” o “uso de las nuevas tecnologías”? Yo creo que sería más útil que varios contenidos que nos enseñan en las clases y que se nos olvidan después de las pruebas. Podrían enseñarnos a cuidar nuestra información personal, a guiarnos en nuestros gustos, a aprender a buscar información que nos interese y muchas cosas más. Igual nuestros profesores podrían cambiarnos algunos trabajos aburridos como disertar sobre un elemento químico o redactar un mito sin sentido y enseñarnos con algún documental de Netflix, o motivarnos con un concurso fotográfico en Instagram con un motivo especial, como “fotos de lugares históricos” para algún trabajo de historia o “concurso de fotos panorámicas” para artes visuales. ¡Sería genial y aprenderíamos super motivados!
Con una asignatura como la que describo, quizás aprenderíamos a disfrutar mejor nuestro tiempo libre y podríamos darle un uso más apropiado a la tecnología que tenemos en nuestras manos. Incluso, estoy seguro que conversaríamos más con nuestra familia y amigos, porque sabríamos que hay que compartir lo que vemos. Creo que es posible un uso más adecuado de las nuevas tecnologías, pero necesitamos educación tecnológica de verdad.





















