La metamorfosis del muelle Vergara

La metamorfosis del muelle Vergara

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El Muelle Vergara uno de los últimos patrimonios industriales de Viña del Mar, con los años se ha convertido en un símbolo del turismo viñamarino, fortalecido aún más con su última reconstrucción.

Autor: Jorge Antonio Álvarez Bórquez

Diario La voz de Viña, Colegio Árabe (Viña del Mar)

El Muelle Vergara, ubicado en la avenida San Martín entre 10 y 12 norte en Viña del Mar se construye en 1893-1894 con la autorización de Salvador Vergara, quien es el​ hijo del fundador de la ciudad, José Francisco Vergara. La firma Lever, Murphy & Co., fue la encargada de realizar la construcción del muelle, que hoy después de varias transformaciones es un elemento fundamental para el turismo viñamarino.

En sus primeros años se utilizó para servicios de transporte de mercancías, pero una fuerte tormenta en el año 1903 provocó que parte de la estructura fuera destruida, siendo reparada y luego transferida a la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar (CRAV). En 1932 fue despojado por el fisco, gracias a esto pudo ser mejorado, se instaló la grúa que todavía mantiene, y nuevamente se administró por particulares que prestaban servicios a diversas empresas de los alrededores.

En los años 70, la ciudad de Viña del Mar entró en un declive industrial, lo que provocó que el muelle quedara en desuso. En el año 1983,  pasa de ser un lugar casi abandonado, a convertirse en un paseo turístico, gracias a la remodelación realizada en ese período. Por consiguiente el muelle se transformó en uno de los puntos más visitados de la zona por los turistas como atractivo nivel nacional e internacional.

En el año 2000 el municipio de Viña del Mar declaró al muelle como patrimonio histórico, con un reconocimiento  por su importancia en la historia industrial de la ciudad jardín, a pesar de esto, en 2007 fue clausurado por el deterioro de la estructura, y el peligro que esto podría causar a visitantes, este mismo año el municipio obtuvo la autorización, para comenzar a desarrollar proyecto para la renovación, pero producto de sus costos elevados fue descartado. Más tarde en el año 2009 con el muelle abandonado y cada vez más deteriorado, indigentes pasaban las noches en el muelle, solo con las fogatas que ellos mismos realizaban y en abril, dos de estos incendios se salieron de control provocando que más del 60% de lo que aún se mantenía del muelle quedara destruido. Luego de esto, se efectúa la demolición de los locales que aún se mantenían en pie, como medida de precaución.

En el año 2014, gracias a la iniciativa del ministro de obras públicas, Alberto Undurraga se comenzó la restauración del muelle, la cual contó con cerca de siete mil millones de pesos, El proyecto contempló elementos de accesibilidad universal para que así personas con discapacidad también disfruten del nuevo muelle, además en el costado del mismo se añadió una galería fotográfica que relata la historia de este icónico patrimonio de la ciudad jardín.

En el borde costero no solo tenemos flores

La importancia del muelle Vergara no se reduce a su histórico pasado industrial, sino que luego de las diversas metamorfosis que ha sufrido, la relevancia que ha tomado como elemento turístico es abismal.

La última reconstrucción ha permitido que el comercio y el turismo en el borde costero progresen de forma rauda. Sin embargo, para los feriantes que tienen sus puestos a un costado del muelle, el mar y las limitaciones luego de las remodelaciones les juegan una mala pasada. Conversamos con algunos de los locatarios de la feria artesanal, Paula Silva, quien trabaja hace 23 años en ese lugar, en el puesto de su familia, nos comenta: “El cambio del muelle ha sido bastante drástico, el clima ha ido afectando a este sector del borde costero, las marejadas sobrepasan el muelle, además antes este sector era netamente turístico, sobre el muelle habían tiendas, restaurantes y la entrada se permitía hasta las 3 de la mañana, lo cual favorecía nuestros ingresos”,  agregó.

Existen distintas miradas e ideas respecto a cómo fortalecer el turismo en el borde costero, específicamente en la zona del muelle Vergara, hay quienes consideran que se debe destacar el aspecto histórico de este patrimonio industrial y potenciar el turismo a través de este, es decir, enfatizar en su valor histórico para promoverlo y darlo a conocer a quienes visitan la región.

Lorena Brasea Pizarro,  profesora de historia y geografía quien trabaja hace 14 años el archivo histórico de la municipalidad de Viña del Mar, nos señala: “El muelle es en la actualidad un testigo del pasado industrial de Viña del Mar, es casi el único que va quedando, una especie de símbolo, el muelle por sí mismo es un atractivo turístico, sin embargo, fortalecer el encanto de este lugar dándole un espacio cultural quizás a los viñamarinos, sería positivo”. Recuperar estos espacios que le dan un sello a la ciudad, favorecen la calidad de vida de sus habitantes.

Viña del Mar, la ciudad bella que es famosa por su mítico reloj de flores, pero que olvida que posee una historia de trabajo y de industria, reflejada y representada en el muelle Vergara, que forma parte del clásico paseo del borde costero, a pesar de las discrepancias respecto de cómo mejorar el turismo en torno a este patrimonio, es imposible negar su valor y la necesidad de dar a conocer sus nueva transformación que lo sitúa como un elemento principal en el turismo regional.

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