Contaminación Lumínica

Contaminación Lumínica

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Autor: Khaled Dueik Zambrano

Diario La Perdiz, Fundación Educacional Montessori Pucalán

Galaxias, cúmulos de estrellas y nebulosas son objetos de miles de años luz de extensión los cuales son una muy buena fuente de estudio para astrónomos, astrofísicos, etc. En el desierto de Atacama donde tenemos los mejores cielos para la observación en todo el mundo, se ven perfectamente bastantes objetos de débil luz incluso sin necesidad de un telescopio, pero, ¿que pasa en Colina? ¿O en Santiago? donde hay tanta iluminación que es imposible presenciar estos espectaculares objetos.

La superficie de Santiago es de 641 km2  y contamina 2500 km2 de cielo ya que es necesario alejarse cincuenta kilómetros para poder ver la vía láctea sin problemas. La causa de esto es la excesiva iluminación de la ciudad. Con un mejor aprovechamiento de la luz en las ciudades se podría ayudar a que la contaminación lumínica repercuta menos en el cielo. El cielo es un paisaje natural muy extraordinario que todos compartimos y hoy en día no todo el mundo tiene el privilegio de poder apreciarlo.

Además la cosa va más allá de lo astronómico, El astrónomo chileno Guillermo Planc le explica a BBC Mundo: «Una iluminación sustentable adecuada, además de proteger la investigación en astronomía, tiene una serie de beneficios que se relacionan con la protección del medio ambiente, las especies nativas de flora y fauna, la salud de las personas, la naturalidad del ciclo de sueño y un gran componente de eficiencia energética y de ahorro del consumo eléctrico».

Una mejor iluminación en las ciudades solo va a traer beneficios a los habitantes, astrónomos, aficionados a la astronomía, especies de animales y sobre todo va a ayudar a apreciar mejor lo que el cielo nos aporta.

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