Cómo afecta a la sociedad el cierre de hogares de adultos mayores

Cómo afecta a la sociedad el cierre de hogares de adultos mayores

Compartir

La Fundación Las Rosas mantiene cinco centros de acogida en la comuna de Independencia.

Autoras: Valentina Betsabett Molina Cordero y Martina Constanza Paz Jadue Saavedra

Diario El Sopapo Elocuente, Colegio Santa María de Cervellón (Independencia)

La cifra de adultos mayores en Chile es cada vez más alta y su rol en la sociedad pierde  importancia. Muchas veces en las familias ocurre que estas personas, en vez de ser  valoradas y queridas, pasan a transformarse en una carga económica y de responsabilidad o simplemente no se tiene el tiempo ni la paciencia necesaria para estar al cuidado de los ancianos. Por lo cual, finalmente, deciden llevarlos a casas de acogida como, por ejemplo, la muy conocida Fundación las Rosas. Pero esta institución se ha visto muy afectada estos últimos años por diversos problemas y obstáculos que obligan a tener que cerrar algunas de los recintos que acogen a miles de adultos.

Fundación las Rosas es una institución chilena que se ha encargado de acoger y dar un hogar digno a adultos mayores desde que se formó en 1967. A la fecha, cuenta con 30 hogares ubicados entre las regiones de Coquimbo y Los Ríos, atendiendo a un total de 2200 residentes. De estos hogares hay cinco que se encuentran en la comuna de Independencia, siendo este sector el que posee más hogares en la Región Metropolitana.

En  cada hogar se entrega atención de salud, una alimentación integral, estimulación por medio de tratamientos kinesiológicos y de terapia ocupacional, además de un acompañamiento emocional permanente. Se podría pensar que esto significa que estos hogares y otros logran contener a la población de la tercera edad más vulnerable, pero la realidad es otra.

Es frecuente ver a ancianos trabajando como empaques en supermercados u otros que piden dinero en las calles. Es mucho más frecuente ver en las noticias casos de abandono y de maltrato por parte de familiares, cuando lo que estos abuelos deberían hacer es descansar y disfrutar luego de una larga vida de trabajo y esfuerzo.

Clara Sánchez, adulta mayor de la comuna de Independencia, declaró al Diario El Sopapo Elocuente que “el gobierno hace muy poco por la tercera edad, ya que los programas para los adultos desamparados no dan abasto y muchos de ellos deben trabajar para su sustento”.

Por esta razón, Fundación las Rosas,  a partir del momento de su formación, se hizo cargo de una realidad a la que el país le hace vista ciega: el abandono y la total despreocupación social por la tercera edad.

La crisis

Fundación las Rosas pasó por una situación de inconvenientes y de tristes dificultades, debiendo dejar de recibir a muchos adultos mayores, ponerlos en lista de espera y cerrar 10 centros de acogida en el 2016 debido a problemas económicos.

Para mantener un anciano se necesitan alrededor de 300 mil pesos, los cuales son destinados para pagar al personal especializado,  comprar los muy caros y necesitados pañales, darle los alimentos y medicamentos, entregándoles una vida digna. Pero el mayor problema es que gran parte de los adultos que llegan padecen alguna enfermedad como Alzheimer, Parkinson, entre otras patologías y requieren de un control y cuidado especial, generando un mayor gasto monetario.

Los hogares son financiados mayoritariamente por la pequeña pensión del anciano, algunos aportes de las familias, apoyo del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) por razones de pobreza y la menor parte proviene del Ministerio de Salud. Esta situación genera que la fundación no pueda costear todos los tratamientos de alto costo que los abuelos necesitan. Por dicho motivo la Fundación recurre a constantes campañas para sensibilizar a la población y  que puedan entregar un aporte económico para palear de alguna manera la crisis a la que muchas veces se ven enfrentados.

Es cierto, que algunas personas o empresas hacen aportes constantes a la causa, quienes son llamados “Nuevos amigos”. Junto con ello, los hogares de la Fundación tienen siempre las puertas abiertas para recibir grupos, colegios o particulares que deseen visitar y compartir un momento con los abuelos; puesto que, además de aportes monetarios, es sumamente necesaria la compañía y el cariño que solo las personas pueden dar.

Lamentablemente, debido a esta situación financiera y al abandono total de familiares son muchos los adultos mayores que quedan desprotegidos y terminan en hogares que no cumplen con los requisitos mínimos de cuidado, recibiendo malos tratos constantemente. La situación y el panorama en complicado. ¿Qué hacer entonces para remediar esto?

Un problema social

Debido a la poca empatía de muchas personas,  la falta notable de donadores para costear todas las necesidades, ya sea de pañales, medicinas, alimentos, etc. y  las nulas medidas del estado por revertir esta condición social son muchos los abuelos que han quedado sin un hogar digno para vivir y pasar sus últimos años de vida en paz y tranquilidad. Esta situación es deplorable y refleja lo poco que como sociedad se valora la vida de los adultos mayores y la familia, lo poco que se apoya para que estas instituciones lleguen más lejos, del impacto moral que es casi nulo en la sociedad. Lamentablemente la gente no se cuestiona eso.

En entrevista a la Radio Infinita, el padre Andrés Ariztía, Capellán de la fundación, declaró que “todos nosotros tenemos que tener vínculos, crear vínculos, cultivar vínculos y, especialmente, con nuestros mayores porque ellos finalmente tienen mucho que entregarnos, mucho testimonio, mucha sabiduría, a no tropezar de nuevo con la misma piedra”. Es evidente que los adultos mayores merecen una vida digna, merecen que la sociedad los tenga presente y que no los vean como una carga económica.

En la página web de la fundación (www.fundacionlasrosas.cl), se señala que su misión como institución es “acoger, alimentar, acompañar en la salud y en el encuentro con el Señor a personas mayores pobres y desvalidas, manteniéndolas integradas a la familia y a la sociedad de forma digna y activa”. El tema está en que no puede ser que solo los hogares tengan esta misión. ¿Qué ocurre con las familias? ¿Qué ocurre con el gobierno?

Norma González, vecina de la misma comuna señaló: “es triste ver cómo la tercera edad va siendo renegada cada vez más por la sociedad y sus propias familias, olvidándose que todos merecen una vida digna hasta el final”.

Los abuelos que se encuentran en los hogares esperan con ansias recibir visitas de sus familias, pero la mayor parte del tiempo esto no ocurre. Tener la presión de que sus seres queridos ya se olvidaron de ellos, sumado con que tendrán que abandonar su hogar y buscar otro sin tener los recursos necesarios no se justifica.

Nada justifica el dejar a una persona abandonada. No es justo que esto pase. La Fundación las Rosas y todas las otras asociaciones preocupadas por el adulto mayor requieren de un apoyo real.  Es de suma importancia que el gobierno comience a realizar más políticas de protección al adulto mayor y que la sociedad comprenda que el derecho a una vida digna no es solo de algunos. Se debe pensar en el presente y futuro de cada abuelo, se debe pensar en generar conciencia en las nuevas generaciones.

No hay comentarios