Jueves, sábado y domingo, días de locura en Colina

Jueves, sábado y domingo, días de locura en Colina

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Autora: Florencia aravena

Diario El Colinómetro, Fundación Educacional Montessori Pucalán

Gritos, multitudes de gente, patrimonio y tradición, esto y mucho más es lo que se vive día a día en la feria libre de Colina.

Las ferias libres de comercio son una de las formas más tradicionales de obtener ingresos en nuestro país. Se estima que en Chile hay 1.114 ferias libres, de las cuales 425 se encuentran en la Región Metropolitana. Estas ferias le brindan trabajo a más de 300.000 personas a lo largo del país.

El primer registro que existe sobre ferias en Chile fue hace 220 años atrás, se dice que esta primera feria se instaló en La Serena. Estas formas de comercio se han constituido como parte del patrimonio nacional. Sin embargo, las cosas han cambiado, la situación y la realidad de nuestro país también.

Un catastro realizado por el Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec)  muestra que en promedio cada puesto de una feria libre vende mensualmente $1.500.000 y cada feria $254.800.000.

El 28% de las ferias funcionan hace más de 50 años y el rango de antigüedad varía entre 1 y 116 años con un promedio de 36 años de existencia.

La feria libre de Chacabuco Colina se constituyó en 1984, hace más de 30 años atrás.

Los productos mas vendidos son las verduras y hortalizas de todo tipo, luego las frutas, le siguen los pescados y mariscos, artículos de aseo y artículos para el hogar.

El promedio anual de venta de la feria de Colina es de $4.000.000.000.

A lo largo de los años la feria de Colina se ha transformado en una de las maneras más económicas de acceso a distintas necesidades. Poco a poco, esta feria va creciendo, aumentando la variedad de sus productos, logrando que los compradores estén más conformes.

Del total de los feriantes un 50,4% son hombres y un 49,6% son mujeres.

El total de puestos de la feria de Chacabuco Colina es de 270 puestos de los cuales 151 son liderados por mujeres y 119 son manejados y regidos por hombres.

La mayoría de los vendedores de esta feria son personas de bajos recursos que revenden algunos de sus objetos para poder mantener a sus familias, esta feria les entrega un recurso mínimo pero imprescindible para poder vivir.

El 40% de los vendedores tiene enseñanza media completa, otro 40% enseñanza básica completa y un 6% declara tener educación superior.

La feria de nuestra comuna es municipal, o sea que es manejada por la municipalidad de Colina. Los días de venta son los jueves, sábado y domingo. Los días jueves la feria se ubica en la calle Alpatacal 59, pero los días sábado esta feria se ubica al lado de la cárcel de Colina 1.

Todos los días son caóticos en la feria, pero los domingos se desata la locura por comprar más barato.

La ASOF  es una organización legal de todos los comerciantes  de Ferias Libres que los representa frente a organismos estatales e instituciones privadas. El presidente de esta organización, Héctor Tejada, afirma que las ferias han cambiado para que se sigan manteniendo activas y atractivas. Además el presidente de la ASOF se ha encargado de mejorar estas ferias libres en lo que se refiere a atención al cliente y tecnología, por ejemplo balanzas digitales y tarjetas de crédito.

Participar en la venta de estas ferias causa una competencia inevitable ya que todos los vendedores y comerciantes quieren obtener la atención del cliente para así vender sus productos. Pero no solo es difícil para los vendedores, los compradores también se ven afectados debido a la cantidad de gente que visita estas ferias. La gente que asiste generalmente, va con un carro para poder transportar las frutas y verduras tranquilamente.

Uno de los mayores problemas que afecta a los dirigentes y a los compradores es la calidad de la infraestructura del lugar, de los baños y de la existencia de “coleros” (vendedores que no pagan un impuesto y una patente para poder poner su puesto en la feria simplemente se instalan y comienzan a vender).

El 85,2% de las ferias libres se encuentran ubicadas en las vías públicas, generando colusión y enojo en la gente que transita esas vías regularmente, mientras que un 4,3% están en recintos municipales. Además se realizó un catastro del tipo de infraestructuras que participaban en la feria y se llegó a que un 83,1% tiene un puesto convencional, un 11,5% tiene un puesto precario y 2,1% tiene un carro convencional.

Los precios en las ferias pueden llegar a ser un 40% más barato que comprar en un supermercado. Si una familia quiere comprar verduras y hortalizas en un supermercado puede llegar a gastar en promedio $7.843, mientras que si se compran las mismas verduras en una feria libre habrían gastado $5.608. Comprar un kilo de limón en una feria libre cuesta $500 pesos en cambio en un supermercado puede llegar a costar $1.650.

“Es mucho más conveniente, es mucho mejor comprar en la feria los productos son de la misma calidad y menor precio”, comentó Jennifer Galaz.

“Encuentras mucho más, las variedades son más extensas y más convenientes. Cada día hay más puestos de venta, es imposible que no se te pierda la mirada”, expresó  Constanza Rodríguez.

Las ferias libres son parte de la historia, no solo de Colina si no de Chile. Son un gran aporte a la calidad de vida de algunos, economía y patrimonio. Ya no es solo por el trabajo, es una tradición.

 

 

 

 

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