La Plaza de la Independencia, más que un lugar de encuentro

La Plaza de la Independencia, más que un lugar de encuentro

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La plaza además de ser por sí misma un lugar que atrae una gran cantidad de personas, está en una posición estratégica y sus alrededores son de una gran relevancia.

Juan Carlos Villar Montecino

Diario La Concepción del Presente, Colegio Santa Luisa de Concepción

Día tras día miles de personas transcurren alrededor de un popular cuadrante formado por las calles Caupolicán, Aníbal Pinto, Barros Arana y la avenida Bernardo O’Higgins. Algunas personas lo hacen muy de prisa, como es común en la sociedad penquista, mientras que otros se dan el tiempo de descansar en sus bancas y contemplar uno de los mayores atractivos de su ciudad, que cuenta con una relevancia histórica no tan solo para el habitante de Concepción sino que también para todo el país.

Hablamos de la llamada Plaza de armas de Concepción, o mejor conocida para todos los chilenos como la  Plaza de la independencia. Muy pocas personas son realmente conscientes de los aspectos históricos y de las curiosidades que rodean esta plaza, que la convierten en algo más que un lugar de encuentros.

¿Por qué recibe este nombre?

En las ciudades es común escuchar de una denominada Plaza de Armas, la cual está ubicada en el centro y tiene la característica de ser llamativa y un punto de reunión en cada ciudad, sin embargo, la plaza en Concepción tiene una particularidad, ya que en su ubicación se llevó la proclamación de la independencia, tal como lo conmemora una piedra ubicada en ella, donde se puede leer un texto que afirma “En esta histórica plaza de armas el 1 de enero de 1818 ante el ejército del sur el libertador Bernardo O’Higgins R. proclamó solemnemente la  independencia de Chile”. El Archivo histórico de Concepción indica que en agosto de 1898, el alcalde Zenón Herrera, rectificaría su nombre característico.

Desde su formación a la actualidad

Primero que todo y antes de comenzar a hablar de la plaza hay que saber que el primer intento de creación de la ciudad de Concepción no fue en su sitio actual, sino que en Penco, lugar de la que se trasladó tras una decisión impulsada por los efectos de los terremotos ocurridos en 1730 y 1751,  que dejaron en mal posicionamiento a la ex ciudad penquista.

La reubicación de la, en ese entonces, nueva ciudad de Concepción en 1764 significó la creación de una plaza, la cual no era nada parecida a la de hoy en día. En esos tiempos, la plaza era un recinto ideal para realizar mercados y otras actividades públicas, eso sí se trataban de días tranquilos, ya que también se vivieron combates en ella y sus alrededores. Después ocurriría el nombrado acto histórico que la enriquecería de una importancia, al igual que a toda la ciudad.

Evidentemente tanta historia en una plaza hace necesario que sea estéticamente enriquecida como es debido, por eso se pueden encontrar obras artísticas muy llamativas como una estatua de bronce sobre la pileta que representa a Ceres, la diosa de la mitología romana relacionada con la agricultura y fertilidad.

Además posee monumentos a personajes históricos importantes como Lautaro, y Pedro de Valdivia, hombres importantes en el proceso de conquista de Chile.

Sobre estas esculturas, el profesor de historia Cristofer Fernández Arroyo, indica “cada uno de estos personajes se encuentra mirando hacia la zona de la que proviene su cultura, familia e historia. Pedro de Valdivia mira hacia la Península Ibérica, Lautaro hacia el sur de Chile, pero además, la posición contraria en la que se construyeron ambas estatuas representa de forma metafórica la enemistad de los dos caudillos”.

No todo está bien en la plaza

La gran Plaza de la Independencia es un lugar que no está excento de problemas, por ejemplo, personas en situación de calle que encuentran en ella un lugar donde vivir, lo que hace que sus prendas de ropa estén visibles para todo el público  y  aunque el problema como tal no son ellos, sí lo son la falta de preocupación por parte de la municipalidad que mantiene baños en malas condiciones higiénicas y estatuas sucias y con desperfectos provocados por las abundantes palomas, entre otros daños que evidencian una falta de compromiso con el valor histórico de la zona.

Ante estos problemas, conversamos con la señora Judith Melgarejo Palma, quien tras su jubilación, encuentra en la plaza un lugar donde pasar las tardes, ella menciona que “a veces es común encontrarse con residuos fecales humanos o gente utilizando la pileta como lavatorio, por lo que se hace necesario que el municipio fiscalice mejor los lugares públicos para que uno, como adulto mayor, pueda venir a pasear sin encontrarse sorpresas desagradables”.

Sus alrededores

La plaza además de ser un lugar que atrae una gran cantidad de personas, está en una posición estratégica y sus alrededores son de gran relevancia. Un ejemplo de estos lugares es la Catedral de la Santísima Concepción, acompañada de un museo católico lo cual es una gran atracción cultural.

Otro gran ejemplo es el Teatro de la Universidad Concepción, el cual es una gran atracción para los penquistas, ofreciendo entretenimiento, arte y cultura, eso sin mencionar la poca distancia de los principales centros comerciales de Concepción, por lo que es lógico pensar que transiten muchas personas en ella.

Símbolo patrio

El escudo de la plaza de armas es otra curiosidad histórica, digna de mencionar y de la que muchos penquistas no se han dado cuenta, en él en vez de un huemul, aparece un caballo acompañando al tradicional cóndor. Una teoría que explicaría la razón de este error es que la construcción estuvo a cargo de un diseñador europeo, que desconocía la figura del huemul y la confundió por la que hoy figura en su escudo.

El primer escudo se estableció durante el gobierno de José Miguel Carrera en 1812. Fue diseñado sobre un óvalo, en cuyo centro se encontraba una columna que era representativa del árbol de la libertad. Sobre esta columna se observaba un globo terráqueo, sobre el globo, una lanza y unas palmas cruzadas y sobre estas una estrella.

Junto a la columna se observaba a una pareja de indígenas de pie. Este escudo llevaba dos lemas en latín. En la parte superior decía “Post tenebras lux” cuyo significado es “después de las tinieblas la luz”. Más abajo se podía leer la frase “Aut consilliis aut ense” lo que quiere decir “O por consejo o por espada”.

En 1817 surgieron 2 nuevos escudos, uno en junio y otro en octubre. En el primer escudo se conserva la columna, el globo terráqueo y la estrella sobre un ovalo, que en su parte superior llevaba impresa la palabra libertad. El segundo en tanto mostraba dos banderas con mástiles entrecruzados y desaparecía la palabra libertad.

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