Autora: Libni Urrutia
La ciudad de Talca es conocida por ser una ciudad tranquila y con “buena gente” y yo lo creo así pero, como en todas partes, existe la delincuencia y ocurren a menudo incidentes desagradables. Lamentablemente se concentran en un lugar especial, un lugar que es la puerta de entrada o la cara visible de nuestra ciudad; el terminal rodoviario de Talca, más conocido como Terminal de Buses.
Este lugar es conocido no solo por los talquinos sino también por todos los que ingresan o se van, especialmente aquellos ciudadanos que viven en el sector rural de Talca o en los pueblos “dormitorio” que rodean la ciudad. De forma inconsciente me acostumbré a que si me acerco al terminal escondo el teléfono, cierro bien la mochila y camino rápido; y eso no me parece nada agradable. ¿Cómo se sentirán los que sólo son visitantes?
Estas no son las únicas razones que hacen recordar que este terminal no es un lugar del todo, óptimo ya que también hay factores como el clima, que han afectado su apariencia. ¿No debería un terminal soportar lluvias fuertes? ¿No debería tener un sistema de desagüe lo suficientemente bueno como para que cuando llueva las calles laterales y frontales no se llenen y permitan cruzar sin ningún problema a los transeúntes? Si este lugar es tan requerido por la población, no debería tener todas estas dificultades.
Algo a lo que nuestra vista, como usuarios del terminal de buses, ya está acostumbrada a ver es gente consumiendo drogas alrededor o dentro del terminal. Últimamente han tenido que cerrarlo con una reja, dejando solo una puerta de ingreso, muy pequeña, debido a que había constantes robos dentro del terminal y que diariamente en las mañanas, se podía encontrar gente que había ocupado este espacio como “dormitorio” para pasar la noche, o como baño. También cabe mencionar que la gente que se droga molesta a los transeúntes y pasajeros pidiendo monedas, lo cual incomoda mucho por la insistencia de estas personas.
A mi parecer esto es bastante desagradable y sumamente molesto al momento de entrar a este lugar. Si tan solo hubiera más orden o incluso un poco más de seguridad, quizás esto no pasaría. Pero, como las autoridades no se han encargado de esto, sigue siendo un tema del que hablar y soportar.
Por otro lado la iluminación del terminal es muy tenue, y hace que el ambiente sea lóbrego. Ahora, si existiera mayor iluminación se generaría un ambiente más grato, transmitiendo mayor seguridad para nosotros, los que utilizamos este servicio.
En temporada alta y cada viernes se llena de estudiantes que viven alejados de sus universidades o se encuentran en algún internado, quedándose en Talca hasta este día en que viajan a sus casas. Es entonces cuando se produce un atochamiento de buses y personas, dentro y fuera del terminal, producto de la llegada de buses interprovinciales e intercomunales; cosas como estas son las que me hacen pensar lo imprescindible que es la existencia de recursos destinados puramente en la presentación de nuestro terminal, ya sea para remodelar, organizar o reparar, para dar mejor atención tanto a los usuarios como a los conductores, quienes tienen que maniobrar de manera muy hábil para entrar o salir del terminal, especialmente durante los fines de semana largos.
Siendo que Talca ha crecido considerablemente después del terremoto del 2010, pienso que así como la ciudad se ha ido remodelando, también esto debería suceder con el terminal, lo que obviamente generaría que la gente que pasa o llega a nuestra localidad, pueda sentirse cómoda y grata. He tenido el placer de visitar otros terminales como el de Chillán, Santiago o Concepción (ciudades de igual popularidad que Talca) los cuales cuentan con características que me hacen sentir muy cómoda, tanto al momento de esperar buses como al momento de comprar los pasajes.
¡Cuidemos y pongamos también de nuestra parte para hacer del terminal un lugar más atractivo y cómodo! Para que así las personas no hagan un mal juicio de nuestra ciudad sólo por la primera impresión que se llevaron de ella.





















