Nosotros los adolescentes, estamos estrechamente relacionados con la tecnología y todos los recursos que nos brinda el ciberespacio, siendo las redes sociales las que consumen la mayor parte de nuestro tiempo, lo cual está avalado por las estadísticas tanto nacionales como internacionales, siendo la más utilizadas Facebook , seguida por WhatsApp y YouTube (rankings mundiales de redes sociales). Puntualmente en mi colegio, más del 70% de mis compañeros posee más de tres redes sociales y el mínimo de tiempo que les dedican diariamente son de tres a cinco horas.
Y cuando me refiero a que nos consume tiempo es con un sentido de crítica, ya que muchas veces navegamos y consumimos productos poco beneficiosos para nuestro intelecto y para nuestra educación y ni hablar de cómo se van limitando y atrofiando nuestras competencias sociales.
Esto hace que seamos personas socialmente muy condicionadas, hasta el extremo en que hoy en día los adolescentes optan por tener amigos y relaciones sentimentales del tipo virtual en vez de generar vínculos en persona, ocultándose detrás de un teléfono o de un computador. Las razones para ello pueden ser muchas, desde psicológicas, emocionales, inseguridades o simplemente la apatía e indiferencia.
Es sorprendente contrastar la calidad de vida en la actualidad con el pasado, enfocado en este tema, cuando no existían las redes sociales. Un claro ejemplo, es el tiempo que dedicamos a nuestros amigos y familiares dándoles un saludo de cumpleaños por alguna red social en vez de ir personalmente a saludarlos como se solía hacer años atrás. Otro típico ejemplo, es lo que ocurre a hora de comer, donde parecemos zombis mirando el celular. Es tan cotidiano ver a las personas caminando por la calle, sentados en un auto bus e inclusive en el baño, con el teléfono conectado a internet, todo segundo es válido para estar navegando y utilizando las redes sociales.
Todo esto es verdaderamente alarmante, sentir que cada vez nosotros nos alejamos de “la vida real” cambiándola por una vida digital, pero ¿es necesario que nuestros amigos sepan que salí a comer, qué me gusta, qué me emociona, o que fuimos a un lugar en especial o todo lo que pasó en una fiesta e inclusive hasta cuándo se va al baño? evidentemente no lo es, pero cada día se transforma más en una rutina, en un hábito o hasta en casi una obsesión.
Personalmente yo no soy tan exagerado con el tema de compartir todo lo que hago, sí dedico tiempo a WhatsApp y YouTube, pero lo de compartir todo lo que hago no es mi estilo, no quiero perder mi privacidad ni mi espacio. Creo que compartir mis logros no hace más que desmostar narcisismo y egocentrismo o simplemente llamar la atención con cosas tan burdas que dan lástima.
Al comparar las distintas redes sociales, ninguna es igual ni tienen el mismo propósito, algunas son sobre compartir contenido audiovisual, de mensajería, otras nos permiten mostrar nuestra vida con lujo y detalle. Hay que tener en cuenta que si no se utilizan con cuidado y responsablemente, pueden llegar a ser peligrosas, pero este no es el tema que me convoca hoy.
Personalmente considero que la tecnología nos ha dado la posibilidad de aumentar nuestro conocimiento y la mayoría de la juventud desperdicia esta herramienta utilizando e invirtiendo gran parte de su tiempo en temas y cosas muy inocuas. Somos pocos los que las usamos de una forma productiva para ampliar nuestro basto conocimiento, hacer tareas escolares o informarnos de la actualidad, las personas que usualmente hacen esto son profesionales o universitarios.
Sería ideal que los adolescentes usaran su tiempo en cosas más productivas, que se dedicaran a compartir personalmente con sus amigos y familiares, y que las redes sociales fueran un complemento en sus vidas y no un recurso de subsistencia prioritario en el que invierten el poco tiempo libre que les queda después del colegio. El llamado de atención es para no deshumanizarnos en este mundo cada vez más vertiginoso y globalizado en que la tecnología, el internet y el ciberespacio están reemplazando las relaciones humanas y sociales.





















