Autora: Constanza Chacana
Diario La Pikun Mapu, Instituto Chacabuco
Estamos conscientes y de acuerdo en que vivimos en una sociedad constituida por gente muy distinta y diversa. Dicha diversidad se aprecia ya sea en aspectos físicos, sicológicos y/o sociales. Aceptamos ser diferentes. Sin embargo, paradójicamente, no se acepta al diferente. Frecuentemente, observamos la discriminación o la falta de consideración con un notorio sector de nuestra comunidad.
Esto, lo sufre ese porcentaje de la comuna que vive con alguna discapacidad, ya sea física o sicológica. Esto se aprecia en el vivir de la gente que transita en sillas de ruedas. Por ejemplo, en el transporte público, no tienen facilidades para subir y/o bajar y muchas veces deben ocupar transportes más costosos al no poder usar el servicio público de manera frecuente.
Al mismo tiempo, para aquellas personas que poseen discapacidades mentales, cognitivas o psicológicas; la vida es mucho más compleja. Al intentar asistir a cualquier tipo de servicio público, muchas veces son ignoradas, maltratadas, o en algunos casos engañadas por la persona que ofrecen el servicio.
Es imperdonable que la comunidad y el gobierno local no se preocupen de ofrecer facilidades para la gente con capacidades diferentes. Falta mucha sensibilidad respecto a este tema que solo se toma en cuenta para la campaña de La Teletón. En general, no se ofrece ayuda o programas reales de integración. En nuestra comuna, además, existe una gran cantidad de calles destrozadas, servicios inaccesibles y no hay educación hacia la comunidad para actuar de buena forma frente al que lo necesite.
Generalmente, se ve que las personas con alguna discapacidad van acompañadas, y esto no necesariamente debería ser así. Ellos se ven obligados a la falta de autonomía, puesto que la comunidad pasa de largo frente a estos temas y, en algunos casos, llegan a abusar de ellas. Muchos llegamos a verlos con desprecio, o de mala manera por la falta de empatía y sensibilidad que nos provocan la ignorancia y la falta de humanidad.
Nos falta mucha conciencia para entender que aunque seamos diferentes, en realidad somos lo mismo. Y a veces peores. Al no concientizarnos al respecto, peores al no ofrecer una pequeña ayuda.





















