Autora: Savka Medar Cárcamo
La Gazzetta Della Scuola, Scuola Italiana Alcide De Gasperi
Hace un par de días me enteré que se presentará “Carmina Burana” en Chile; esto me pareció un gran panorama, pero recordé que cuando se desarrolla algún evento importante, se refiere exclusivamente a Santiago. Es insólito el “centralismo” exacerbado que vive nuestra nación, cada evento cultural o deportivo se limita a la capital; por ejemplo, La Serena tiene sólo dos teatros, y ninguno de calidad, son edificios viejos, que más que acoger un espectáculo de calidad, son un templo a la nostalgia, recuerdos de años mozos, en cambio Santiago, ofrece una vastísima oferta de salas, contraste que no se encuentra sólo en la cartelera cultural, sino también en la infraestructura para estos fines. A partir de esta visible desigualdad, el Gobierno Regional sorprendió gratamente a toda la comunidad anunciando que vuelve a tomar vida la construcción de un teatro regional que, hasta el momento, más que ser un espacio para obras y conciertos cautivantes, ha sido un escenario de dolores de cabeza y decepciones.
En enero de 2012, el Presidente Sebastián Piñera anunció el proyecto ganador para el Teatro Regional, cuya ubicación escogida fue el Espejo de Agua de La Serena, frente al Parque Pedro de Valdivia, iniciativa a cargo del estudio santiaguino Holmes Labbé Portugueis Spichiguer-Arquitectos, quienes se acreditaron el nuevo diseño de la obra y un premio de 19 millones de pesos. La ejecución significaba una inversión aproximada de 8.800 millones de pesos, para una obra de casi 7.000 metros cuadrados, que contaría con un auditórium principal con más de 1.000 asientos y una segunda sala con 300 butacas, con todas las condiciones para recibir grandes espectáculos culturales y saldar una deuda con la comunidad regional que, hasta el día de hoy, molesta y duele.
Sin embargo, en ese momento, surgió uno de los principales problemas para la consolidación de este proyecto: el suelo del terreno propuesto para su construcción, el Espejo de Agua, lugar que alguna vez fue un ícono del Plan Serena, que concentraba actividades culturales y paseos familiares. La ubicación era casi soñada, sin embargo, el fangoso suelo no entregaba suficientes garantías para la estabilidad de una construcción de las dimensiones y trascendencia del Teatro Regional. Por esa razón, en 2013 se solicitó un aumento en el presupuesto, que pasó de $ 8.800 millones a $ 13.000 millones, para desarrollar obras especiales que se hicieron imprescindibles debido a las características del terreno, lo que en lugar de facilitar el avance del proyecto, contribuyó a empantanarlo mucho más. Casi como una ironía, así como el terreno del Espejo de Agua ha absorbido mucha agua en casi seis años, mucha más agua ha pasado bajo el puente desde que en 2012 tomara fuerza el proyecto del anhelado Teatro Regional.
Con el anuncio, regresa a la luz un proyecto que llevaba años descansando en el eterno limbo de las propuestas incumplidas. Deseamos con todas nuestras esperanzas que cada día cobre mayor fuerza este proyecto y se materialice en la tan anhelada y necesaria sala de eventos culturales para la Región de Coquimbo. Lo cierto es que los fondos ya fueron solicitados por el Intendente Claudio Ibáñez, ahora sólo faltaría que los fondos los apruebe el consejo regional, no les quepa duda, que estaremos muy atentos a la forma como votarán, sin duda que es una de las mejores noticias que hemos recibido últimamente.
Los serenenses esperamos con ansias que este proyecto junto a otros, como la mejora en el sistema de alarmas de emergencia del borde costero, lleguen a pagar una parte de la deuda que el país tiene pendiente con las regiones, haciéndose cargo de cuestiones tremendamente anheladas y significativas para la región. Ahora esperemos atentos que el diseño, el financiamiento y el equipamiento estén a la altura de lo que la gente de regiones se merece en esta larga y angosta faja de tierra.


















