Nacionalismo: amor y odio

Nacionalismo: amor y odio

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Autor: Lorenzo Fritz Figueroa

Diario Copihue y Piñón, Liceo Camilo Henríquez (Temuco)

Desde temprana edad, conocemos la historia, ya sea gracias a nuestros padres, libros, noticias o en el mismo colegio donde nos habla de patria. Dándonos la oportunidad de forjar nuestra propia opinión del mundo, de poder interpretar como nuestra cabeza quiera los acontecimientos históricos, etc.

Como anteriormente comentaba, los sucesos tienen varias formas de ser vistos por ejemplo: el nacionalismo, eso que a algunos les hace sacar pecho y sentirse orgullosos un 18 de Septiembre y que a otros les genera más que nada una sensación incomprensible.

A mi juicio el nacionalismo es malo, divide a los países y principalmente fomenta la xenofobia y el resentimiento sobre algún tratado, una guerra, etc.

Para mí, la patria, es casi un invento militar, eso que invita a jóvenes a volverse soldados y enseñan para morir orgullosos, pero yo no saltaría al Huáscar para morir en vano solo por nacer chileno.

Porque hoy en día basta con nacer para que técnicamente “la cultura” te enseñe odiar a un país vecino o lejano. Porque la sociedad te habla de los trabajadores inmigrantes casi como ladrones, solo porque el color de su piel es más morena que la propia, siendo que si quisiéramos ser realmente chilenos deberíamos ser oscuros como el cochayuyo, celebrar año nuevo en junio y hablar Kunza, mapudungún, etc.

Si quieren celebrar patria celebren a sus pueblos no a quienes sometieron a su cultura y les instauraron la ajena como propia, además no por ser de cualquier país, discriminaremos a los ajenos.

Que la patria sea el universo, nuestra bandera una a nivel mundial y nuestros emblemas nos unan como comunidad, suprimamos la xenofobia y hablemos de uno a otro sin querernos superar.

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