Compartir

“Empecé a pintar con pasta de dientes”. Con esta anécdota la joven estudiante nos relata cómo se inició desde muy niña en el mundo del arte. Pintando principalmente rostros, con el tiempo ha ido puliendo su técnica y ha definido el contenido y mensaje de su obra. Una mirada reflexiva hacia el sentir humano.

Autoras: Fernanda Ancalaf y Damaris Collao

Diario La voz de los Molinos, Colegio Divina Maestra (Villa Alemana)

En la actualidad, con el embate de la tecnología en nuestras vidas, es común escuchar que las nuevas generaciones cada vez son menos sensibles. Que los jóvenes no demuestran interés en el arte, en la literatura o en la cultura en general. Esto quizás se acentúa al constatar el poco espacio que tiene la educación artística en la educación actual. Basta con ver la reducida cantidad de horas que arte, música o tecnología ocupa en las escuelas. ¿Por qué no enseñar esto con tanto énfasis como otras asignaturas?

En este triste contexto, Mei Tabilo es una excepción. Es estudiante de cuarto medio del colegio Divina Maestra en Villa Alemana. Con solo 17 años, demuestra ser una artista innata. Se destaca por su imaginación e innovación, también por el uso y rescate de diferentes materiales en sus obras. Demuestra tener plena consciencia de su trabajo y de lo que sucede a su alrededor.

Lo que plasma en sus obras se mueve entre las dudas y confusiones de una adolescente común y corriente, hasta llegar a una reflexión crítica más profunda e íntima de sí mismo. Los rostros que traza reflejan precisamente esa duda, esos polos opuestos, ese sentir profundo en un mundo como este. Nos acercamos a ella para comprender mejor su obra, conocer su experiencia como estudiante y todo aquello que la mueve a vivir en el arte.

Mei Micaela Belén Pozo Tabilo ¿Por qué tantos nombres?

Mi mamá los sacó de libros que leyó. Podríamos decir que le interesaba la cultura. Su papá era de la armada y falleció en un accidente. Desde ahí ella decidió refugiarse en la literatura. En la época en que creció, las emociones eran más reprimidas que hoy y se relacionaba bien con los libros, como una vía de escape. De ahí mi nombre, por lo menos el segundo y el tercero, el primero fue invento de ella.

¿Piensas que heredaste algo de ese gusto por leer?

Puede que sí. Cuando mi mamá me tuvo ya estaba todo esto. Me formó en parte.

¿Vives actualmente con tu madre?

Ahora sí, pero no siempre he estado con ella. He vivido en hartos lados. Es un poco enredado. Dentro de poco solo viviré con mi hermana mayor.

En nuestro contexto, no son muchos los jóvenes que se sienten atraídos por el arte, pero sin duda tienes un talento innato y te desenmarcas de esto ¿Cómo te acercaste al arte?

Creo que fue una carencia de infancia. Como no tenía lápices, empecé a pintar con pasta de dientes o cosas que me servían para hacerlo. Veía personas haciendo cuadros con acrílicos en la feria y quería hacer lo mismo. Cuando chica me robe un pote de tempera rojo muy grande en el colegio y lo use para pintar un trozo de madera. Al no tener más colores para hacer sombras, comencé a ocupar los dedos para hacer relieves y que el fondo se viera blanco. Creo que ese fue mi inicio.

¿Qué querías dibujar en ese entonces?

Siempre hacía retratos, rostros. No sabía dibujar cosas que no conocía. En el colegio siempre me retaban porque no podía ilustrar lo que me pedían, que por lo general eran cosas que no había visto. De ahí nace mi necesidad de dejar en pintura aquello que podía realmente observar.

Hoy sigues haciendo retratos, ¿Por qué?

Me atraen los rostros. Pienso que es lo que mejor define a una persona. Puedes llegar a la personalidad de alguien a partir de los patrones en su cara. Por ejemplo, el ceño fruncido, los ojos caídos, labios arrugados, una nariz grande, etc. Te das cuenta cuando alguien es acelerado, nervioso o pasivo.

Denominas tu trazo como lánguido y fluido. Los rostros que trabajas parecieran ser formados por simples manchas ¿Por qué eliges esta forma?

Hay cosas con forma y sin forma. Puedo dibujar la razón, porque la siento. Sé que la tengo. Esa es la línea que siempre hago al centro del dibujo. La simetría. También intento retratar los sentimientos que se expanden o modifican con el tiempo. En el caso de eso que parece amorfo, puede ser una parte de la oreja o un ojo, pero solo hay ilusión de eso. La interpretación de quien lo ve es lo que completa el cuadro. No busco que el dibujo sea algo determinado, sino que sea mucho más de lo que podría ser.

¿Qué buscas expresar esencialmente?

 Lo frágil de la figura. Los diferentes estados de ánimo que se reflejan con profundidad en un rostro. Los que dibujo finalmente plasman eso. Hay belleza en la aflicción. Rostros heridos o cansados en una aparente calma total.

En la confección de tus obras se pueden apreciar diferentes mezclas de texturas y materiales ¿Qué elementos utilizas para pintar?

 La verdad es que trato de ocupar cualquier material que pinte, que deje color de manera permanente.  Utilizo materiales fuertes, como por ejemplo barniz, pintura de uñas, tinta, betún de zapato. Hay otros que se degradan con el tiempo, como la tiza o la tempera, que no me sirve. Pero siempre ando buscando.

Estás en cuarto medio. Un momento en el que debes tomar decisiones. Se acaba el colegio ¿Te gustaría estudiar algo relacionado al Arte?

He pensado en estudiar pedagogía en lenguaje en la Universidad de Playa Ancha. Pienso que se me da bien explicar cosas. Me gusta también la literatura. Pero no podría dedicarme al arte. En Chile no hay muchas opciones para desarrollarse en esa área, porque simplemente no es apreciado.

Dices que el Arte en nuestro país no es apreciado ¿A qué crees que se debe esto?

Hay poca educación artística. En el colegio no se enseña bien, te hacen hacer dibujitos o trabajos con materiales reciclados y eso sería todo. No hay posibilidad para ser uno mismo, para pensar, para expresarse y eso es el arte. Si logras hacerlo es por tu cuenta, pero no en la sala de clases.

Renovar las formas de enseñar sería positivo, pero ¿Qué piensas acerca del tiempo que se le destina a esta asignatura en los colegios?

 Tenemos muchas horas de diferentes materias, pero menos de arte. Deberíamos tener más. Si realmente hubiese una preocupación por enseñar arte, probablemente en nuestro país sería más valorado. Si el arte se transformara en una asignatura importante y no se quedara solo en un simple taller podríamos conectarnos más con nosotros mismos. Está muy unido a la psicología. Podríamos tener niños y personas que aceptan, que toleran, que evolucionan. Personas con ideas nuevas, críticas. Una realidad diferente. Si eso pasa hay un avance. Al parecer el Ministerio de Educación no quiere eso.

¿El arte es una experiencia de autoconocimiento?

Sí, y también una forma de comunicación.

Eres estudiante y quizás en unos años podrías ser parte de ese sistema educativo en el que algo está fallando ¿Por qué quieres ser profesora entonces?

No es que sienta deseos profundos de enseñar, sino que creo que podría hacerlo bien. Tengo la esperanza que cuando sea profe las cosas hayan cambiado en algo. Soy un poco pesimista en ese sentido. Pero me interesan las personas y me preocupo por ellas, saber de su vida, aquello que les pasa. Me gustaría ser una profe que deja un mensaje real y crítico. Faltan personas que digan las cosas como son. De ahí el mal que hay en nuestra sociedad.

Primeros pasos

En el mes de septiembre realizó la exposición “ReconoSER” en la Biblioteca de la Universidad de Playa Ancha, recibiendo bastantes críticas positivas. Indagamos sobre su impresión y sus pretensiones para el futuro de su obra.

Hace unos meses realizaste una exposición de tus gráficas y dibujos en la Biblioteca de la Universidad de Playa Ancha. Cuéntanos un poco sobre esa experiencia…

No quería hacerla pero mi profesor de artes, Pablo Carreño me convenció. El hizo todo el papeleo. Hace un tiempo me estaba cambiando de casa y andaba trayendo mi carpeta con dibujos. El profe la hojeó y me preguntó si eran míos. Desde ahí como que cambió un poco mi perspectiva de las clases. Es bastante exigente. Antes de que llegara él, era muy fácil sacarse puros sietes. Mis compañeros comenzaron a sacarse notas rojas y yo por primera vez en la vida me saqué un 6. El profe me compró un cuadro y después de un tiempo me ofreció la posibilidad de hacer la exposición.

¿Por qué elegiste titular tu exposición como “ReconoSER”?

Fue un nombre que con el profe elegimos un día bien tarde por teléfono. Pero tiene que ver con que el reconocer las cosas te da una perspectiva auténtica, distinta. Eso lo programas en todo lo que ves a tu alrededor. El ser tiene que ver con reconocerse a sí mismo. Para ser uno mismo hay que reconocerse.

 ¿Hay artistas que admires o que te hayan inspirado en tu trabajo?

Tengo un amigo que hace alfarería. No sé si podría considerarse como un artista o como algo que me haya inspirado. Hace cosas muy pequeñas, su trabajo es muy minucioso. Eso me gusta. Son cosas que yo no puedo hacer. Igual me gusta Vicent Van Gogh. Los colores que ocupa, las formas, el hecho de que dibujara en diferentes estados, sus autorretratos, su representación a él mismo, me parece interesante.

¿Cómo te ves en 10 años más? ¿Seguirás pintando?

Quizás, es probable que me aburra aunque a mi edad nada es una seguro. A veces me es tedioso plasmar el mismo sentimiento de hastío. Pocas veces he retratado paz absoluta. El humano busca paz pero no la encuentra, no al menos como estamos ahora.

¿Cómo te imaginas la representación de esa paz?

Como algo placentero, pero no la he encontrado en ningún lugar por lo que no podría representarla. Es el caos constante el que intento retratar.

Una novel pintora con dos premios bajo el brazo

Este año fue bastante productivo para Mei. Su pincel incipiente se adjudicó dos premios. El primero fue el concurso regional “Hombre de mar” de la Universidad Santo Tomás. La invitación era pintar, con una técnica y un soporte a elección, la historia, el espacio y las costumbres que rodean a este personaje a lo largo de todo Chile. En esta ocasión, los jueces decidieron darle el tercer lugar y un impulso determinante para lo que vendría después.

Más tarde, Mei se plantea una participación destacada en el XXVII concurso “Imagen primigenia” organizado por el “Oficio Diocesano de Educación Católica” de Valparaíso. Entre más de 600 obras, obtiene el premio de la fundación por su obra “…nunca más” (2017).

 

No hay comentarios