Autor: Santiago Augusto Varela Sepúlveda
Diario Il giornale della gioventù, Scuola Italiana (Villa Alemana)
La tecnología es una herramienta que hoy en día se ha vuelto fundamental para los seres humanos. Forma parte de nuestra vida cotidiana, ya que prácticamente dependemos de ella en casi todo aspecto.
Lo que alguna vez fue un trámite engorroso, como un depósito bancario, hoy es transferencia. También, podemos comunicarnos con personas que se encuentran lejos o simplificar el trabajo. Incluso, dependemos de la tecnología en ámbitos médicos, lo cual es muy favorable para nosotros, ya que gracias a estos avances se ha descubierto la cura de enfermedades como el tétano o la rabia. Pero, la tecnología no solo comprende aspectos positivos, ya que hemos dejado que ella se apodere de los niños de hoy, lo que ha provocado un profundo impacto en sus modos de vida.
A mi parecer, la tecnología no es mala, pero hay que saber utilizarla y hacerse responsable de la manera en que la utilizamos y darle buenos usos.
Cuando se permite que los niños menores de 10 años utilicen dispositivos electrónicos, les están haciendo un profundo daño, porque les roban su tiempo, su infancia y su creatividad.
Hoy, los niños están conectados en computadores, viendo TV o jugando videojuegos, en vez de estar haciendo sus deberes, leyendo, jugando con sus amigos, corriendo y riendo.
La tecnología, específicamente las pantallas, actúan rápido. ¿En qué momento se pudo crear algo así? ¿Será realmente culpa de los niños volverse adictos a la tecnología?
A mi juicio, los niños no tienen la culpa de volverse adictos, la responsabilidad es de los padres que les permiten estar conectados a ella constantemente, incluso lo ven como una ayuda cuando el niño tiene rabietas, escándalos y pataletas, ya que les pasan el teléfono para que pare de molestar ¿Con qué fin?
Pareciera que algunos padres no saben que sin querer le pueden hacer un daño a su hijo realizando este tipo de acciones. Amanda Céspedes, neurosiquiatra infantil, plantea y asegura que es un asunto complejo, y más aún antes de los 10 años, etapa en la que se están “desarrollando velozmente las diversas funciones cerebrales al servicio de la comunicación interpersonal”. Está comprobado que la tecnología está cambiando la mente de los niños, lo cual no es del todo bueno porque no tenemos la certeza de si es para bien o para mal.
Por otro lado, un estudio realizado por Kaiser Fundation (2010) reveló “que los niños de edad primaria consumen promedio de 7,5 horas diarias de tecnologías del entretenimiento”, lo que es una brutalidad ¿cómo un niño puede consumir más de 7,5 horas diarias en tecnologías?
Los niños por estar tan aferrados a la tecnología ya ni hablan, y si hacen amigos es por que ambos juegan el mismo juego de video.
Hace unos días, fui a visitar a la tía de un amigo y al entrar a su casa nos recibió de una forma muy acogedora, llamó a su hijo para que bajara a saludar y el niño, que no tenía más de 8 años, estaba con su mirada totalmente introducida en la pantalla del móvil, saludó y no habló más. Traté de iniciar una conversación con él, pero sus habilidades sociales me dejaron impactado, pues no me decía nada, era prácticamente como hablar con la pared. Junto a esto, me llamó la atención que luego estábamos todos sentados compartiendo y el niño estaba con su teléfono y su mamá no hacía nada para corregir esta situación.
Me cuesta comprender que algunos padres no ponen hincapié en este tipo de hechos, en ese lugar, mi mamá me tiraría la chancla, ya que el momento de estar en la mesa es fundamental para compartir. ¿Cuáles son los límites? ¿Los padres educan o prefieren educar hijos lecto-pantallas?





















