Autor: Sebastián Ignacio Caro Stokebran
El celular es un elemento tecnológico altamente utilizado hoy en día, por la variedad de funciones que cumple en la vida, principalmente la comunicación y mantenerse conectado en las redes sociales con amigos y amigas.
Sin embargo me preocupa enormemente que cada vez existe mayor dependencia de este pequeño artefacto, que parece consumir más tiempo en la vida de las personas.
Leyendo en libros e Internet me he informado que esta dependencia al celular se llama nomofobia, que básicamente es el miedo irracional a estar sin el celular, donde niños y adolescentes son los más afectados con esta adicción.
Afirmación que es en extremo asertiva, pues yo veo todos los días a mis compañeros y alumnos de otros grados en recreos y clases jugando, hablando o haciendo cualquier cosa en el celular.
Los niños en edad preescolar consumen alrededor de 7,5 horas diarias usando tecnología, como lo indican estudios realizados por Káiser Fundation en el año 2010. Y yo me pregunto… ¿dónde están los padres de esos pequeños?
Yo no tengo celular y no es porque no quiera tenerlo o no puedan comprármelo, es porque quiero hacer cosas propias de mi edad como jugar y pasar mis ratos libres junto a mi familia, como lo hacían mis padres y abuelos.
Pienso que los papás deberían ser más restrictivos con estas nuevas tecnologías, organizar los horarios a sus hijos/as para que les permitan disfrutar del tiempo libre, de los amigos, de la familia. Esta es la mejor fórmula para evitar que un niño se convierta en un adicto a los Smartphone.
También me inquieta pensar en la vulnerabilidad a la que nos exponemos con el excesivo uso del celular, allí depositamos mucha información personal como: claves, fechas, conversaciones privadas o imágenes ¿y si nuestro celular se extravía?…
Invito a desconectarse a tiempo para no ser atrapados por esta adicción, dejar el celular un rato y ser más felices con la familia y los amigos.


















