Bicicletas públicas, las dos caras de la moneda

Bicicletas públicas, las dos caras de la moneda

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Autor: Dov Wenger Mlynarz

Diario La Ventana, Colegio Maimónides School (Lo Barnechea)

Siempre me interesaron las bicicletas, debido a que es una actividad divertida y saludable. Cuando tenía cuatro años y aprendí a andar en ella, fui a la ribera del río Mapocho e imaginé unas bicicletas con las que se podría circular en el agua. Pasó el tiempo y hace unos meses atrás, en televisión vi mi sueño realizado: las bicicletas Bikesantiago “nadando” en el río Mapocho.

Las bicis Bikesantiago, son velocípedos para uso público en distintas comunas, entre ellas, Lo Barnechea. Cuando se implementó esta idea, había muchas expectativas de que sería un gran servicio, ya que estas bicis fueron operadas y fabricadas por Trek, una reconocida marca de bicicletas, por tener materiales de calidad.

Sin embargo, no todo salió como lo planeaban, te estarás preguntado ¿Por qué? El precio es bastante elevado, llegando a valores de aproximadamente 95 mil pesos anuales, a diferencia de países como en España, en el que el mismo plan, tiene un costo de 35 mil pesos.

Si lo vemos de esta manera, es muy caro comparado con otros países, casi triplicando el precio. Además de esto, algunos usuarios se quejan en las plataformas virtuales por cobros indebidos. Se suman errores en la aplicación, ya que no siempre actualiza las condiciones en las que se encuentran las bicicletas disponibles, y si bien es cierto que solucionan los problemas, el servicio al cliente es lento y deberían hacer más seguido el mantenimiento a las bicicletas y estaciones.

El problema no es solo de la empresa mencionada, sino que de los chilenos que han hecho un mal uso de este servicio. Hay muchos casos en las que santiaguinos se han robado o llevado a su casa las bicicletas, vulnerando el sistema GPS con el que cuentan, otros robaron las luces led y varias de ellas han sido encontradas navegando en el Mapocho. Esto es un problema que la empresa no ha podido resolver, porque es claro que no depende solo de ellos, sino que se trata de un problema mayor relacionado con el uso del espacio público y sus servicios. El sistema se ha vuelto vicioso y se ven pocas luces aún de que se transforme en virtuoso.

Santiago ha aumentado los kilómetros de ciclovías, hoy tenemos 42k, que recorre el río Mapocho desde Vitacura a Cerro Navia, que prontamente llegará a Lo Barnechea, pero ¿es suficiente? Facilitar el tránsito de los ciclistas, es uno de los principales desafíos de esta ciudad, sin embargo, cómo lograr un cambio cultural y evitar el uso abusivo de una gran idea como la que propuso Bikesantiago. Hoy todos se preocupan de sí mismos sin ver al prójimo. ¿Cómo pueden las bicicletas públicas adaptarse a esta realidad?

Considero que las bicicletas Bikesantiago son una excelente idea, pero deberían hacerlas más asequibles, no presentar cobros excesivos, mejorar la aplicación y hacer mantenimientos de manera frecuente. A nosotros, los santiaguinos, nos queda un trabajo mucho más complejo, lento y difícil: aprender a preocuparnos por los demás y entender que el bien personal nunca puede estar por sobre el bien común.

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