Diario El Marista Curioso, Colegio Marista Nuestra Señora de Andacollo (La Serena)
Desde hace algunos días veo cómo el municipio de la ciudad de Coquimbo se preocupa y se ocupa de los problemas que viven sus habitantes en situación de calle. De un modo u otro van en auxilio de quienes pernoctan y deambulan durante el día y la noche, por las frías y tristes calles porteñas. Distinto es el caso de La Serena. Ciudad noble y señorial, de balcones y terrazas coloniales, mantiene una imagen serena, hermosa y lozana durante el día, pero por la noche el panorama es diametralmente opuesto.
También veo cómo las calles principales, se complementan con caminantes que deambulan en busca de algo que les permita acompañar la mojada noche serenense. Sí, porque pese a que no llueve mucho, las noches y las mañanas son muy húmedas. La niebla, también conocida como camanchaca, hace sus estragos, dejando autos, veredas, calles, y bancos de plaza, totalmente mojados.
Comida en los basureros y cartones para cubrirse, son los tesoros más preciados en horas de la madrugada. Eso sin considerar, un cómodo y amplio banco de la Plaza de Armas. Esta hermosa plaza de cuatro mil doscientos metros cuadrados, fue el lugar de refundación de la ciudad hace ya unos cuatrocientos setenta años. En su apogeo, en la época colonial, fue un mercado al aire libre y un paseo público tradicional de la ciudad.
En el verano, es uno de los destinos preferidos por los miles de turistas nacionales e internacionales que llegan a la zona. Indudablemente las autoridades del municipio hacen su trabajo, se preocupan del lugar y de la seguridad en el día de sus asistentes. Al caer la noche el escenario cambia por completo. Un nuevo mundo se alza ante los ojos de ciudadanos que transitan en horas de la madrugada, la imagen de hombre y mujeres que arman como un ritual, cada tarde sus dormitorios en el centro de la capital regional.
Indigentes, gente en situación de calle, desplazados, antisociales, da lo mismo el nombre que les demos, al fin y al cabo, son personas que acuden a esta plaza para el descanso o simplemente para pasar la noche de un día más. La presencia de estos vagabundos ha sido asociada al aumento de robos y delitos en el centro de la ciudad, así como a la venta de drogas, la prostitución, la suciedad y basura que dejan estas personas. Las autoridades comunales y regionales han manifestado estar atadas de manos, principalmente porque aluden que la calle es libre y que su uso está bien.
Según cifras del ministerio de Desarrollo Social del 2017, entre La Serena, Coquimbo y Ovalle existen 451 personas catastradas en situación de calle. Decenas de ellos pernoctan en la centenaria Plaza de Armas de La Serena. Es triste ver personas sufrir por el frío. Es penoso ver sucio un lugar tan típico de la ciudad y que es tan visitado en la Región de Coquimbo.
Debemos intentar como comunidad ser responsables y preocuparnos por quienes visitan nuestra ciudad y por quienes la habitan. Por la dignidad, por el cuidado y el respeto por el otro, debemos hacer algo, y pronto.


















