Violeta Parra, Ramón Vinay, Claudio Arrau y Marta Brunet nacieron en Chillán y realizaron aportes invaluables en música y literatura, también son la razón principal para que nombraran la ciudad como la Capital cultural de Chile, pero este reconocimiento no se condice con la existencia de espacios culturales como bibliotecas, librerías o museos. Cabe preguntarse entonces: ¿Qué se está haciendo para revertir este gran problema? Este tema es relevante por la poca variedad existente, tanto para encontrar libros que necesitamos como nuevos títulos para atraer el interés de los amantes de la lectura. Así como también la falta de espacios culturales para niños, jóvenes y adultos.
En la ciudad de Chillán solo existe una librería apta para las necesidades de los lectores más acérrimos llamada “Qué Leo”. Esta cuenta con una limitada variedad de títulos lo cual provoca que los lectores tengan que ir a otras ciudades en busca de su libro deseado. Ejemplo de esto son los lectores de cómics, los cuáles señalan que los costos son muy elevados, además de no encontrar versiones originales.
Lo anterior, es una crítica recurrente en la ciudad de Chillán ya que no solo ellos se ven afectados sino que también los lectores de otros tipos de géneros literarios. La mayoría de los libros llamativos para la comunidad están en otras regiones y sus precios son mucho más accesibles, que la escasa cantidad que se encuentra en el sector a precios más elevados. Es por esto y otras razones que los lectores han debido recurrir a otras alternativas para suplir esta necesidad, como por ejemplo buscar los títulos en un formato digital o adquirirlos de segunda mano en alguna feria local.
Comprar libros originales requiere una mayor cantidad de tiempo y dinero, lo cual se manifiesta en el hecho de tener que viajar a otra ciudad para obtener el libro requerido o inscribirse en la Biblioteca Municipal, la que posee una limitada cantidad de libros lo que es insuficiente para el gusto del lector.
Ahora bien, al referirse a espacios culturales podemos mencionar al Museo Claudio Arrau, Museo Naval Arturo Prat, Museo de Ciencias Naturales y Arqueología, Museo Internacional de la gráfica o la casa de Gonzalo Rojas, no obstante estos carecen de difusión o de espacios bien implementados a fin de hacer sentir al público una experiencia inolvidable en su acervo cultural.
Es necesario y urgente tener políticas de gestión cultural que partan tanto de las autoridades pertinentes como así de los centros educativos que deben vincular actividades extracurriculares con el entorno. De esta manera lograrán motivar y afianzar la identidad como ciudad histórica y cuna de héroes.
Es de esperar que cuando Chillán sea capital de la nueva región de Ñuble cambie este panorama por el bien de las nuevas generaciones, ya que por esta razón ha disminuido considerablemente el interés del público en la lectura al igual que en la cultura en general.




















