Los límites de la libertad de expresión

Los límites de la libertad de expresión

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Se sabe que Internet se ha apoderado de gran parte de las vidas de las personas, mediante las redes sociales, incluso, hay veces en las que es imposible apartarse de ellas. Por lo general, se utilizan sitios como Twitter o Facebook para conocer gente nueva o entregar una opinión sobre algún tema. Y es aquí donde puede generarse el problema: ciertas personas, a pesar de acceder fácilmente a mucha información en la red, sostienen una idea errada frente a lo que conlleva la libertad de expresión y en algunos casos, realmente es odio disfrazado, en el que respaldan sus “opiniones” generalmente denostadoras o racistas, con “fundamentos” que contienen gran cantidad de resentimiento y terminan agrediendo verbalmente a quienes opinan diferente.

Desde la opresión de los antiguos griegos a sus esclavos, como la iglesia censurando a los filósofos y científicos renacentistas, la libertad de opinión y expresión es algo de lo que se ha despojado a la sociedad a lo largo de la historia. Pero, ¿Qué es la libertad de expresión? Es un derecho imprescindible que se manifiesta de diversas formas, principalmente, en el privilegio que tiene la gente de emitir opiniones, siempre y cuando no atenten contra de los otros. Sin embargo, últimamente el concepto se ha diluido cada vez más y muchos la utilizan para justificar la humillación, agresión e incluso el acoso hacia personas con distintas opiniones, bajo el pretexto erróneo de tener derecho a decir “lo que se me dé la gana” o “esa es mi opinión”.

Desgraciadamente, no es difícil encontrar a gente que piense de esta manera. Es cuestión de entrar a algún grupo LGBTIQ en Facebook, o alguna cadena de “tweets” que esté hablando acerca de los inmigrantes en Chile y se encontrarán comentarios que incitan a posteriores abusos y acoso en contra de dichos grupos muy fácilmente.

A veces, las redes sociales dan una “ventaja imaginaria” por sobre otras personas, ya sea por tener más amigos o seguidores en alguna plataforma, pero no por ello alguien debe sentirse con el poder de hacer u opinar lo que quiera. Todos deben aprender a emplear bien su punto de vista, es decir, dando una opinión sustentada con hechos o criterios, y siempre respetando las posturas de los demás, ya que, si no se hace de esta manera, se puede afectar negativamente la integridad del otro. Es importante generar un ambiente de discusión, respeto y equidad, así como también concientizar cada vez más a la sociedad chilena de lo que implica realmente la libertad de expresión, fomentar el debate y la crítica constructiva en niños, jóvenes y adultos para así, en un futuro, lograr un acuerdo en las distintas opiniones de la comunidad.

Aún falta mucho trabajo, pero se puede lograr. Si hay un tema controversial del cual se tiene una visión particular, es sumamente válido entregar una opinión, pero no hay que olvidar que debemos basarnos en hechos objetivos, y que los demás también tienen la suya y no porque sean distintas, deben estar incorrectas. No quieras que todos piensen como tú, evitemos malentendidos.

En la sociedad actual, la fácil interacción con el otro mediante redes es una herramienta que se debe aprovechar a favor de formar una mejor sociedad. Se puede evitar la agresión e invitar al diálogo. Revivamos la dialéctica como la utilizaban los antiguos griegos; volvamos a discutir para construir nuevas ideas y no para destruir las de los demás.

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