La gran ola de feminismo llega a Maipú

La gran ola de feminismo llega a Maipú

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A lo largo de la historia, los movimientos feministas han sido denominados olas y hoy una nueva ola está tomando forma. Miles de mujeres cansadas del abuso, la discriminación y la violencia han inundado las calles de Santiago, tomándose la agenda política y exigiendo igualdad de derechos en todos los ámbitos del desarrollo humano.

Pero no solo Santiago ha alzado la voz, distintas comunas de la ciudad también han manifestado su opinión y no hay duda de que Maipú se está haciendo notar.

Las diversas entidades de la comuna también buscan visibilizar las prácticas machistas y patriarcales dentro de las comunidades educativas y empoderar así a las nuevas generaciones con un discurso centrado en la equidad de género.

Si bien, la demandas adscritas al escenario del histórico abrazo no se diferencian en esencia del resto de los reclamos a nivel nacional, ya que las mujeres sin importar condición ni clase se ven sometidas a las mismas discriminaciones, prácticas abusivas y violencia en todas sus dimensiones y latitudes, pero es importante reconocer que aquí han sido las mismas pobladoras y profesionales quienes han sacado la voz y se han organizado.

La diferencia, en otras palabras, radica en que aquí el movimiento no está encabezado a partir de una élite intelectual, sino más bien han sido las mismas mujeres auto-convocadas y auto-gestionadas quienes han dado forma a las consignas.

Sin duda alguna urge que el mundo, Chile y sus localidades tomen conciencia desde las bases sobre la situación de inequidad de género y que no sea solo un panfleto teórico ajeno a la realidad de las mujeres.

En sintonía con lo anterior, es destacable que en Maipú las demandas han nacido de la incomodidad cotidiana, la violencia doméstica y el acoso callejero vivido día a día. De aquí han sacado el impulso para tocar la puerta de cientos de vecinas que han despertado ante las injusticias, saliendo a la calle o tomándose los colegio.

Pero para pensar y crear una sociedad futura en sintonía con el feminismo resulta vital educar con conciencia, sembrar una semilla que sepa florecer y reclamar justa y respetuosamente sus derechos. Por ello, se rescata la labor de un grupo de profesoras feministas maipucinas que ven en las aulas un reflejo de la sociedad y tratan de ayudar desde dentro.

Aunque a fin de cuentas no todo es color de rosa, sobre todo si consideramos que nuestros representantes piensan que estas demandas son mera exageración.

El sector político actual se ha destacado por estar en contra de proyectos a favor de la igualdad. Las propuestas del Presidente se pueden ver cosméticas, ya que el feminismo no solo está batallando por un cambio del reglamento, sino que está luchando por un cambio del pensamiento conservador hacia un pensamiento racional feminista a nivel de la sociedad.

El gobierno no ha sido para nada claro con respecto a la urgencia para legislar ciertos temas como la igualdad salarial o la educación sexual, entre otros, que hoy son piedra de tope para construir diálogo entre las partes demandantes.

Por otra parte, los representantes masculinos del  país, presidente, diputados y senadores continúan refiriéndose en muy malos términos a sus compañeras disidentes e incluso el propio ministro ha catalogado de «pequeñas humillaciones» las agresiones sufridas por cientos de mujeres en nuestro país.

Ya es hora que la sociedad, sus representantes, los vecinos y vecinas vayan tomando consciencia que se necesita de un cambio, pero que para ello es necesario predicar con el ejemplo,  no se puede seguir tolerando un lenguaje y un trato basado en el odio y la subestimación del género femenino, las mujeres son muchas y, todo indica que esta vez, están unidas en la lucha.

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