Vecinos analizan las transformaciones de la Avenida Luis Pasteur

Vecinos analizan las transformaciones de la Avenida Luis Pasteur

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La antigua vida de vecindario en muchos sectores de Santiago ha cambiado para siempre; donde antes reinaba la tranquilidad y amistad entre los vecinos, ahora ha sido sustituida por la agitación del tráfico y las características propias de un sector comercial.

Autora: Fernanda Nicole Lagos Gutiérrez

Diario Los investigadores, Colegio El Carmen Teresiano (Vitacura) 

Luis Pasteur es un barrio ubicado en la comuna de Vitacura. Esta avenida guarda grandes recuerdos para sus vecinos, como cuando los niños salían a jugar por las tardes y las casas se podían apreciar alrededor. Este escenario se ha modificado con los años y hoy podemos ver cómo los centros comerciales han cambiado la imagen del sector.

Luis Pasteur comenzó a poblarse entre 1955 y 1960, cuando cierta parte de la sociedad decidió buscar sectores alejados y exclusivos en el área metropolitana. Esta era una zona rural; se podía admirar la inmensidad del cerro Manquehue y a sus pies, una gran cantidad de viñedos y bosques de eucaliptos que adornaban la zona. Por esos años se empezaron a construir casas, pero hasta la década del 70 era un lugar donde aún se apreciaba la naturaleza y el olor a leña de se podía sentir por el barrio en las tardes invernales.

La vida de barrio

Más tarde, Luis Pasteur comienza a poblarse. Cuando llegaba un nuevo vecino, un comité le daba la bienvenida. Crecía la amistad, las reuniones para tomar el té, los malones de los más jóvenes. Por las tardes los dueños de casa se reunían a regar su frontis, mientras los niños practicaban juegos de la época, como las canicas, el luche y la payaya.

Era un barrio bastante tranquilo donde en las noches reinaba el silencio. No había grandes boulevards en los 70, por lo tanto, no se veía mucha gente ajena al barrio. Así, los vecinos no temían a los robos y casi no existían las rejas ni candados.

Uno de los primeros terrenos adquiridos para fines no habitacionales correspondió a un colegio llamado “Maisonnette”. En 1970 se vendieron dos casas por Luis Pasteur, terreno que en 1983 se convertiría en el Colegio Braemar School (actual Bradford school).

En 1973, casi llegando al final de la avenida, se instaló una fundación de religiosas, y, más tarde, en 1978, se creó el “Carmen Teresiano I de Vitacura”. Finalmente, por 1981, llegaría el último recinto escolar de la avenida, la Alianza Francesa.

La catástrofe de 1982

En 1982, fuertes lluvias inundaron Santiago. En Vitacura, el desborde del río Mapocho anegó la comuna con 30.000 toneladas de barro. En declaraciones a este medio, Pilar Cifuentes, vecina del barrio, recuerda que los de entonces “fueron tiempos críticos, pues muchas personas lo perdieron todo y el sector jamás volvió a ser lo mismo».

Pilar comenta que «lamentablemente muchas de las casas del barrio tuvieron que ser demolidas o en algunos casos se debieron vender, ya que eran inhabitables. Varios vecinos buscaron otro lugar para vivir. En mi caso, tuve que empezar de cero».

«Aunque no fue lo único -agrega-, luego vinieron los incendios por distintas razones, pero la mayoría fueron por corto circuitos”.

Finalmente señala que «gracias a Dios no tuvimos que lamentar muertes con mis vecinas, que por cierto fueron un gran apoyo para mí».

Hubo más de 40 casas que fueron dañadas por el barro y el agua. Una de ellas fue la de Rosita Peréz,  quien recuerda que justo en ese entonces su madre se estaba instalando con una lavandería. «Jamás pensamos que la lluvia podía provocar lo que sucedió, habíamos empezado de cero, y tuvimos que volver a hacerlo, ya que todo lo nuevo que habíamos comprado y las paredes pintadas se llenaron de barro, y más o menos llegó a un metro y medio», afirma.

El Colegio Carmen Teresiano, que está cercano al río Mapocho, se vio fuertemente afectado por la catástrofe. Al menos un metro de lodo y piedras dejaron el patio destruido y 15 salas inutilizables. Durante este periodo la comunidad escolar, con ayuda de militares, tuvo que organizar los trabajos de restauración.

El resurgimiento tras la inundación

Al terminar las semanas de la lluvia, salió el sol y se pudo apreciar la catástrofe en su real magnitud: 15 muertos y 800 heridos en Santiago. En Luis Pasteur, centenares de familias albergadas. Muchas familias prestaron su segundo piso para que vecinos con sus hijos tuvieran un lugar donde quedarse. Por los días  siguientes se pudo apreciar a toda la comunidad sacando el barro de sus hogares, con militares ayudando.

Desde ese momento empezaron los cambios en el barrio. Se reforzó la ladera del río Mapocho con una pared de concreto y piedras para que ya no volviera a pasar un desastre como ese. Muchas personas decidieron vender sus hogares y vivir en otro lugar. Otros vecinos decidieron quedarse y remodelar sus hogares.

Muchos arreglaron lo que más pudieron y tuvieron que arrendar la vivienda para cubrir los gastos. En el mismo año se instaló una panadería emblemática hasta el día de hoy llamada Las Rosas Chicas, reconocida como el lugar que hace las mejores empanadas. Rápidamente se convirtió en “la panadería del barrio”. En el año 1989 aparecería la competencia: en la esquina de Luis Pasteur con Manquehue se instala Los Saldes. Al ver el éxito de estas dos panaderías, otros locales comerciales no tardaron en sumarse, cambiando la configuración del barrio.

La Pastelería Mozart, ubicaba originalmente en la comuna de Ñuñoa, se traslada al “barrio alto” en busca de su clientela. En el año 2002 obtiene el premio como Mejor Salón de Té de Santiago, conservando aquel título por al menos 6 años. Pronto más emprendimientos aparecieron en Luis Pasteur, como Break and Eat, dedicada a la repostería, y la Dulcería Frutillar, que con ricos dulces alemanes se sumó a la oferta gastronómica.

Las inmobiliarias invadiendo Luis Pasteur

La llegada de la década del 90 trajo nuevos cambios en el barrio. Varios vecinos optaron por cambiar su residencia a nuevos sectores como La Dehesa, Santa María de Manquehue y Lo Curro. Entre los años 1993 y 1998 las propiedades interiores del barrio se remodelaron para ser puestas en venta a precios más altos. Pero en el caso de aquellas propiedades que se encontraban en la misma avenida, el futuro sería diferente: aparecerían empresas inmobiliarias interesadas en la construcción de pequeños centros comerciales tipo strip center.

Finalmente, en la década del 2000, se venden dos propiedades contiguas casi en la esquina de Luis Pasteur con calle Guaraníes, y se construye el primer strip center, inaugurado en el año 2008. Este sería el primero de los centros comerciales que se instalarían en el barrio, llamando la atención de la gente con sus novedades y tiendas. Con ello, la historia del barrio cambiaría para siempre.

Debido al éxito que tuvo, en 2009 otro recinto de este tipo se sumó casi al frente, aumentando la plusvalía de las propiedades. No pasó mucho tiempo para que varias casas de la avenida fueran vendidas. Como resultado, desaparecieron los niños jugando en las calles y los vecinos regando su antejardín, para dar paso a un intenso barrio comercial.

La avenida de centros comerciales

Manuel Orellana, trabajador de uno de estos centros comerciales, nos cuenta que “cuando los comerciantes y los gerentes de marketing se dieron cuenta de que este era un lugar que estaba teniendo éxito, muchos vecinos decidieron que era el momento de cambiarse. Y sin duda es verdad; en este lugar hay competencia, y cuando uno recién empieza debe poner su negocio en un lugar visible, es decir, que la gente te pueda ver y conocer. En mi caso fue de gran ayuda el estar con otro grupo de tiendas. Además, si atiendes bien a la gente, ellos van a volver y te van a recomendar.»

La avenida Luis Pasteur se convirtió en una arteria estratégica, ya que es la ruta que las personas ocupan para ir a sectores como La Dehesa y una alternativa para vecinos de Vitacura y Las Condes. El barrio se empezaría a potenciar como un nuevo polo comercial en el que cada vez quedaban menos residencias y se podrían ver más centros comerciales. Incluso hoy existe una serie de tiendas de muebles y diseño que han llegado para quedarse.

La avenida había aumentado de 24 UF a 50 UF el men dos años. Muchas casas no dudaron en vender. Las marcas se peleaban por tener algún local. Un antiguo vecino cuenta que no quiso vender su casa, pero la transformó en una especie de tienda. En menos de un mes tuvo 17 postulantes que querían tener un puesto en aquel local.

Hoy se puede ver una calle repleta de centros comerciales con una alta plusvalía, dejando atrás un barrio con hogares de inicio a fin y haciendo notar la nueva era de los comercios a lo largo de Luis Pasteur.

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