Son múltiples las vivencias y anécdotas que desde 1977 alberga este lugar, donde conviven a diario cientos de locatarios y clientes unidos por el comercio de productos, cuyo sello es la entrega de un servicio de calidad, con cordialidad y amabilidad.
Autora: Valentina Ignacia Laytte Toledo
Diario «La Quinta de Abril», Colegio Alicante (Maipú)
El Mercado Municipal de Maipú fue fundado el 16 de junio de 1977 por José Luis Infante y Gonzalo Pérez Llona, alcalde de aquel entonces, quien viendo los problemas que causaban las ferias libres y, en especial, la «Feria Chacarera» de la comuna, decide edificar un lugar para hacerle frente al comercio informal.
Ubicado en el barrio Plaza de Maipú y considerado uno de los mayores representantes de la identidad y gastronomía local, este recinto en sus inicios contaba con apenas noventa puestos; en la actualidad, en tanto, ya supera los 200.
Así, a lo largo de los años, el Mercado Municipal de Maipú ha logrado sobrevivir a una gran revolución de construcciones y formas de vida, manteniendo su tradición de frutas y verduras.
Profundas transformaciones
Desde su fundación en los ’70 y hasta el día de hoy, ha sido un largo camino el recorrido para este lugar, en especial porque en sus inicios eran solo un par de puestos activos que no variaban más allá de frutas, verduras y algunas flores, sin hacer demasiada competencia a grandes franquicias como los supermercados o mall de la comuna.
En un inicio, además, los habitantes de la comuna se habían quejado y solicitado un mercado o espacio de comercio, obteniendo años después este resultado.
“Resulta que, cuando recién empezamos, no era un mercado al que viniera mucha gente”, cuenta Jimena Toro, propietaria de los locales 47 y 48.
Sin embargo, fue solo cosa de tiempo para que este lugar brillara en su máximo esplendor, pues la calidez de sus locatarios y los excelentes productos que entregaban hizo más fuerte la demanda, lo que los obligó a diversificar sus ofertas.
Hoy el Mercado de Maipú entrega una gran gama de productos y servicios, que van desde frutas y verduras, pasando por cuadros, servicios de costurería y venta de ropa, hasta productos de limpieza y comida chilena a cargo de pequeños restaurantes.
El tiempo ha sido testigo del impacto producido por este establecimiento en la zona, el cual se ha transformado en escenario de las profundos cambios que ha experimentado la sociedad este último tiempo.
La presencia de comerciantes extranjeros ha vuelto al mercado en un lugar de sincretismo y reapropiación cultural, ayudando así a desarrollar un sentimiento de integración y dándole un toque distinto al ambiente que se crea en el lugar.
Pese a que el mercado ha sido víctima de dos incendios producidos en un periodo de menos de dos años, entre 2008 y 2010, se ha logrado levantar tras un esfuerzo por mantener en pie algo tan icónico y significativo para tanta gente.

El sello maipucino
Además de ser un lugar de conservación de la cultura y el patrimonio comunal, el mercado es un espacio donde se generan fuertes relaciones afectivas entre comerciantes, creando el sentimiento de estar en familia.
«Aquí se celebran los cumpleaños, Navidad y las cosas importantes”, relata Carlos Concha, locatario desde hace más de 30 años. Estos fuertes vínculos también se hacen extensibles a la clientela. “Uno termina conociendo a sus caseros y ya sabe dónde están los puestos y cosas que uno busca”, afirma Camila Huidobro, clienta y vecina desde hace cinco años.
Además, no son solo los vínculos afectivos los que caracterizan al mercado; también es el lugar, que destaca por su orden, pues a diferencia de las ferias, es techado, es un lugar limpio y ordenado y posee estacionamiento, según destacan varios locatarios.
De este modo, las ferias o comercios de gran impacto, como sería un supermercado común, jamás han sido un impedimento para que el lugar consiga clientela. “Ellos hacen su trabajo y nosotros el nuestro, a pesar de que los precios son un poquito más elevados, es por calidad. Ellos dan los productos que les convienen, aquí el cliente elige lo que quiera”, señala Jimena.
Remodelación del mercado: una mirada dividida
A finales del 2016, se anunció la demolición y remodelación del Mercado Municipal, una noticia que a pesar de buscar el bien de este establecimiento, no trae únicamente buenas reacciones por parte de la comunidad.
El proyecto fue presentado por la Municipalidad de Maipú, con la justificación de buscar mejorías en la infraestructura, seguridad y ampliación, pero aun así las negativas por parte de algunas personas se mantienen.
“Hay planes de cambiarlo, con los cuales yo no estoy muy de acuerdo. Estoy de acuerdo con la modernidad, creo que podemos implementar la modernidad al mercado (…) Siento que se podrían poner estacionamientos con sistema de pisos, eso se podría incorporar, porque hace falta. Pero (se debe) dejar esto rústico. Esto es así, son años de historia”, opina Jacqueline Castro, propietaria del puesto 79-80.
La arquitectura rústica y antigua de este galpón es un orgullo para sus locatarios, que si bien creen que la renovación les hará bien, no quieren perder la esencia sencilla y amigable de sus cinco pasajes.
Ahora bien, muchos creen que este avance permitirá difundir y ampliar el conocimiento sobre este patrimonio histórico, pues, de acuerdo a lo señalado por Jimena, “mucha gente que vive desde hace años en la comuna no tiene idea de que hay un mercado”.
Finalmente, la gran mayoría de los vendedores están dispuestos a dejar por un periodo de dos años el lugar que ha sido su hogar desde hace décadas. Aunque si bien tienen incertidumbre de cómo será, para ellos esto es un nuevo comienzo, pero no una nueva historia, pues, según concuerdan sus locatarios, “la continuidad es lo que ha hecho de este lugar un sitio de tradiciones”.
Más que un mercado
El mercado municipal de Maipú no solo se ha caracterizado por la entrega de productos gastronómicos, sino también por ser un espacio abierto para la comunidad maipucina en general. Así se retrata en el “Libro Histórico Mercado Municipal Maipú. La verdadera historia”, documento publicado el año 2014 por el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago.
El trabajo colaborativo entre sus locatarios ha permitido transformar este espacio en un recurso comunitario donde se han llevado a acabo múltiples eventos sociales, como fondas, espectáculos musicales, teatrales y literarios, que han permitido acercar la cultura y la identidad chilena a todos los vecinos.
De igual forma, esta asociación gremial ha permitido levantar un club deportivo, Los Leones, y un club del adulto mayor. También se destaca la labor médica que han dispuesto las dependencias del reciento para la realización de exámenes preventivos. Estos eventos dejan en claro que el mercado es un lugar abierto y receptivo para cualquier otra manifestación que vaya en beneficio de toda la comunidad.





















